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21 de abril de 2012

YPF: KIRCHNER Y MENEM SIEMPRE EN LA MISMA VEREDA

cmSiempre se dice que al peronismo no se lo puede analizar con la lupa de una ideología, porque es pragmático y opera en base a conseguir el poder o a mantenerlo. Las privatizaciones pueden ser el mejor ejemplo para demostrar esta regla no escrito pero siempre respetada. Juan Domingo Perón estatizó, pero cuando los fondos escasearon empezó a abrirle el juego al capital privado con los contratos petroleros a la Standard Oil. Carlos Menem fue el rey de las privatizaciones y cuando comenzó el proceso muchos lo criticaron diciendo que iba en contra de los preceptos básicos del legado del General.

El matrimonio Kirchner no se apartó de la línea, en los noventas fueron grandes lobbystas en pos de la privatización de YPF como declaró Eduardo Menem en Contrapunto por FM Identidad 92.1. Sin ir más lejos en 1992 Oscar Parrilli, Secretario General de la Presidencia y diputado por aquellos días, fue el miembro informante en favor de la privatización. Ahora Cristina Fernández de Kirchner lanzó la expropiación del paquete accionario de YPF en manos de Repsol y Carlos Menem en el Senado ya avisó que va a votar a favor. “Voy a ir a votar al recinto y voy a apoyar la estatización de YPF”, anuncia el Senador Carlos Menem, sin importar las críticas porque dice que “cambió el escenario”.

Kirchner y Menem siempre estuvieron de la misma vereda. Es el famoso pragmatismo del peronismo que hace que la Argentina se haya convertido en un país zigzagueante, contradictorio e impredecible. Los privatistas de ayer son los estatistas de hoy y en el futuro podrán volver a mutar si las condiciones lo ameritan. Siempre existirán aquellos que explican lo inexplicable, que creen erróneamente que con este procedimiento pueden borrar los hechos; que siempre tienen el mal gusto de aparecer para poner de relieve sus contradicciones. Los que aplaudieron la privatización son los mismos que hoy aplauden la estatización como si fuera un acto de liberación del imperialismo español. En ambos casos, Menem y Kirchner lo disfrazaron de una decisión estratégica en favor de la soberanía y del federalismo; ahora la Presidenta hace algo parecido pero en sentido contrario.

Eduardo Menem no quiere polemizar con la posición de su hermano, que en cualquier momento saldrá a criticar al menemismo y a la década de los noventa. “Yo creo que tiene que seguir siendo privada pero con un control estatal, que no es lo que se hizo en estos últimos 9 años. Al Gobierno se le ocurre esto ahora porque llegó a una situación de ahogo total de importar combustible. Se llega a esto porque dejaron que las empresas hagan lo que quieran. Cuando se privatiza, lo importante es el marco regulatorio del Estado. Ellos dejaron de controlar y metieron amigos en la empresa como los Eskenazi. Qué garantía tenemos de que el Estado, que no pudo controlar vaya a ser mejor para gestionar?”, declara el ex senador, que curiosamente critica al kirchnerismo con los mismos argumentos que se criticaba las privatizaciones impulsadas por su hermano: la falta de control estatal. Al menos el hermano Eduardo se mantiene coherente con su pensamiento de aquellos días.

Néstor Kirchner gritaba en sus discursos que él no tenía nada que ver con el menemismo entreguista. “Cuando la Presidenta dice que a Kirchner le hubiera gustado recuperar la soberanía de YPF, hay que recordar que Kirchner fue uno de los que vendió las acciones de YPF e hizo una buena diferencia. Las compró a 19 dólares y las vendió a 41, y después se llevó la plata. Si realmente hubiera tenido esa intención se hubiera quedado con las acciones”, recuerda Eduardo Menem.

Domingo Cavallo fue quien le aconsejó a Néstor Kirchner que compara acciones de YPF, porque iba a ser un excelente negocio. Cavallo no se equivocó y Néstor amasó una pequeña fortuna que sacó del país y que todavía es origen de muchas polémicas.

“El error de Repsol era que no invertía en Argentina. sacó todas las ganancias fuera del país y por eso estamos así”. No es Axel Kicillof el que habla o algún funcionario del gobierno, aunque estas palabras bien podrían estar en boca de alguno de ellos. Es Carlos Menem que justifica su voto positivo a la expropiación de YPF. Un pequeño detalle, fue Carlos Menem que en 1999 le vendió YPF a Repsol y Kirchner también le vendió el 5 por ciento de las acciones que tenía Santa Cruz.

YPF es un gran ejemplo de contradicción, hipocresía, falsa ideología e imprevisibilidad que trasuntan otros campos también. A lo largo de su historia la Argentina ha ido de fracaso en fracaso, las privatizaciones y las estatizaciones también son prueba de ello porque nunca se persigue un fin genuino ni se toma una decisión estratégica en serio. No hay un rumbo de fondo, no lo tuvo el menemismo tampoco el kirchnerismo. Pero hay algo que es constante el empobrecimiento del país, mientras tanto todos aplauden, los mismo aplauden  y el pueblo sigue comprando espejitos de colores que esta vez no los venden los españoles sino esos “conchetos” que invierten en Puerto Madero.

22 de marzo de 2011

Y ANIBAL TAMBIEN APLAUDIA

5 de noviembre de 2010

PESO PESADO

kirchner-curto-telam8Hugo Curto es el intendente de 3 de Febrero desde 1991 y a partir de entonces ganó las elecciones de 1995, 1999, 2003 y 2007; que le han permitido ocupar el cargo desde hace 19 años. Es uno de los barones del Conurbano bonaerense, que no puede ser soslayado por nadie que quiera el poder.

Curto se define como peronista y por lo tanto verticalista, algo que lo ha llevado a ser Menemista, Duhaldista, Kirchnerista y ahora Cristinista. Para el intendente no parece haber ninguna contradicción ideológica entre lo que pudo ser el menemismo y el kirchnerismo. Es crítico del periodismo y por supuesto del Grupo Clarín al que define “como un monopolio muy bien instalado y que le cuesta perder los priviligios que tenía, el diario ya no gobierna el país”.

Está convencido que los medios quieren dividir a la sociedad y como Hugo Moyano cree que Néstor Kirchner será el Presidente más recordado después de Perón y Evita. No duda en afirmar que la conductora del peronismo es Cristina Kirchner y que el gobernador Daniel Scioli es el presidente formal del Movimiento.

El intendente concedió una entrevista a Contrapunto en FM Identidad 92.1, en la que Curto se enoja y acusa a este periodista de hacer preguntas maliciosas. Sin embargo, a pesar de su fastidio,  revela de manera brutal el pensamiento de ese conjunto poderoso de dirigentes que son los intendentes del Gran Buenos Aires, que siempre acompañan al que gana y lo abandonan cuando su poder comienza a menguar para ponerse al servicio del nuevo líder. Es una forma de hacer política que no está condicionada por la ideología sino por la practicidad que tiene por objetivo la permanencia en el poder. Alque que, para ser ecuánimes, les ha permitido a los “barones” mantenerse al frente de sus distritos por más de una década.

La entrevista con Curto es jugosa, revela no sólo una concepción de hacer política sino también los mecanismos del kirchnerismo para manetenerlos siempre adentro del espacio y también el papel crucial que jugaba Néstor Kirchner en esta complicada relación de poder.

Hugo Curto en Contrapunto (Fm Identidad 92.1)

1 de noviembre de 2010

EL KIRCHNERISMO POST KIRCHNERISTA

CFKLos interrogantes se agolpan, se acumulan y se superponen. Hay análisis interesados y otros verdaderamente directamente alejados de la realidad. No pocos dejaron deslizar que la desaparición de Néstor Kirchner redundaría en que la Presidenta empezara a gobernar como ella realmente quería, casi como si en todos estos años hubiera sido una especie de rehén de su marido0 que no la dejó ser quien verdaderamente es. Otros ensayan una hipotética reunificación del peronismo ahora que el antagonista de los peronistas que rompieron lanzas con el kirchnerismo ha desaparecido. Es probable que no suceda ni una cosa ni la otra y estas aseveraciones queden reservada para el mundo de los deseos.

Cristina Fernández no era una rehén de su marido, era socia de Néstor Kirchner y entre ambos había un reparto de tareas en la que Néstor se había quedado, principalmente, con el manejo de la economía y con el armado político. Ahora, el principal desafío de la Presidenta será reunificar todo en su persona, cuestión que no será para nada fácil. El modelo seguirá incólume a nadie puede caberle ninguna duda de ello, las formas seguirán confundiéndose con el fondo y unas y otras cobrarán mayor o menor relevancia de acuerdo al contexto político del momento. La Presidenta ya lo dejó bien claro en las decisiones que tomó en el velatorio del ex Presidente, usó la vara kirchnerista para que no quedaran dudas quiénes son los amigos y los enemigos. La señal fue clara y a ella se sumaron las elegantes expresiones del Canciller Héctor Timerman que con el fanatismo de los conversos no dudó en mandar a la puta que lo parió al vicepresidente Julio Cobos y a Mauricio Macri. Fue una segunda fase que había estado antecedida por el lanzamiento a la reelección de Cristina a través de la cadena noticiosa CNN, garantizando que el mensaje llegaría claro no sólo fronteras adentro de la Argentina sino también al exterior. Nadie seriamente puede pensar que Timerman haría semejante movida sin un guiño que lo autorizó.

La Presidenta necesita mantener la mística y transmitir que sigue siendo alternativa de poder, independientemente que compita o no por un nuevo periodo, si no quiere que su gobierno se debilite. En este sentido también debe dar señales claras hacia las entrañas del Peronismo y allí deberá asumir la jefatura política del partido y demostrar que tiene las riendas del poder. Kirchner podía darse el lujo de ser el presidente del Justicialismo sin ser el Presidente de la Nación porque él y su mujer eran vistos como una unidad política, por eso el gobierno de Cristina Fernández no se debilitaba. Esta situación de excepción terminó y más allá de los cargos ella deberá conducir la estructura partidaria y deberá mostrar rápidamente señales en este sentido. Por esta razón es que en una decisión perfectamente coordinada los voceros prácticamente pusieron en marcha un operativo clamor. saben que no hay tiempo que perder porque en el peronismo los vacíos de poder son ocupados rápidamente.

Tal vez el principal desafío de la Presidenta sea justamente reemplazar a su marido como estratega en el armado político, cuestión en la que ella nunca se metió y siempre desdeñó. No sólo pasa por ocupar el cargo formar de cabeza del movimiento sino también poder ser reconocida como líder dentro de la estructura. No va a ser fácil. En este sentido tal vez haya tres personas que puedan colaborar en esta tarea: el ministro Julio De Vido, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández y Florencio Randazzo; aunque éste último en menor medida y por supuesto el infaltable Carlos Zanini, secretario Legal y Técnico. Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, es una figura más importante de la que parece. No es sólo el funcionario encargado de coordinar la logística de las apariciones presidenciales como se la ha querido hacer ver, Parrilli es el puente entre el gobierno y  las organizaciones sociales. Muchos hablan del rol que podría tener Máximo Kirchner, fundador de La Cámpora, agrupación que cada vez cobra mayor relieve. Hasta el momento no hay nada decidido pero no son pocos los que señalan un rol protagónico del primogénito de los Kirchner al lado de su madre.

La marcha de la economía es una incógnita, no porque haya un debate acerca de los ejes del modelo kirchnerista sino porque el que la llevaba era Néstor Kirchner y Amado Boudou sólo representaba un papel secundario. “Es un tema difícil porque Boudou tiene un equipo impresentable”, explica un miembro del equipo económico de Eduardo Duhalde.

Daniel Scioli ha sido uno de los nombres que más sonaron desde el fallecimiento de Néstor Kirchner junto con el de Hugo Moyano. El gobernador bajó a sus colaboradores una línea clara que consiste en archivar la embrionaria candidatura presidencial que había comenzado a asomar en las últimas semanas. La estrategia es encerrarse en la provincia y desde allí estudiar el panorama. Este es el sentido que hay que darle a las palabras de Scioli cuando dijo que él era sólo el presidente “de hecho” del Justicialismo y no dudó en encolumnarse detrás de la Presidenta. Si hay algo que el gobernador sabe muy bien es como moverse rápidamente acorde a la coyuntura política. Además, aprovechó para hacer una demostración de fuerza convocando a La Plata a todos los intendentes de la provincia. Dieron el presente los barones del Conurbano, los “rebeldes” del grupo de los ocho donde está enrolado Sergio Massa y algunos radicales. Un encuentro para expresar el respaldo a la Presidenta pero también para marcarle la cancha a Hugo Moyano y demostrarle que el dueño del territorio es él. Como se recordará la semana pasada Moyano no pudo reunir los congresales necesarios para reunir al Congreso partidario, mientras que Scioli no tuvo problemas de reunir rápidamente 91 intendentes en la capital bonaerense. La demostración del gobernador fue contundente y demostró que tiene el control del territorio, exigencia imprescindible en el justicialismo para integrar la mesa chica del poder. Ahora habrá que esperar de qué manera Moyano digiere el golpe. Por estas horas, el kirchnerismo trasunta en cómo contener al camionero porque saben que su poder creció más de lo que a muchos les gustaría, tarea que la conoce muy bien Julio De Vido pero que también llevaba adelante Néstor Kirchner. Lo que parece ser una certeza es que sería muy difícil hacer algo en contra de Moyano o sin él, ahora habrá que buscar la manera de contenerlo pero siempre manteniéndolo adentro del redil kirchnerista.

Es cierto que la posición del Peronismo Federal no parece ser la más fácil, porque muchos especulan que desaparecido su principal antagonista debieran empezar a tejer su vuelta al partido o, por lo menos, revisar su estrategia electoral de cara a las elecciones. Ese espacio ya antes del fallecimiento de Kirchner necesitaba un debate interno, algo que a partir de la semana pasada eso se ha transformado en algo urgente. En realidad el Peronismo Federal deberá esperar los próximos movimientos de la Cristina Fernández. Si como muchos sostienen el kirchnerismo dobla la apuesta como ha venido siendo su estilo desde el 2003, el espacio que lidera Eduardo Duhalde, aunque el resto lo niegue, no debiera tener mayores problemas para seguir adelante con el rumbo trazado cuando decidieron pegar el portazo del Justicialismo. Por supuesto, deberá adaptar su estrategia electoral pero en definitiva el oficialismo terminaría siendo funcional a este espacio. En cambio, si el gobierno ensaya una política de apertura y de flexibilización en esa línea que separa los amigos de los enemigos; le será más difícil a los disidentes justificar su permanencia puertas afuera del partido.

Por estas horas hay pocas certezas pero no hay dudas que las próximas horas serán cruciales para que Cristina Fernández comience a dar sus primeros pasos sola, sin contar con quien era su mejor consejero, con su ministro de economía y con el estratega política que se encargaba de cuidar las espaldas del matrimonio presidencial. Hay muchas miradas que se posan sobre la Presidenta y, como en un partido de ajedrez, todos esperan que ella mueva las blancas. Arranca una nueva era política el kirchnerismo sin Néstor Kirchner, es claro que ya nada será como era pero todavía existen muchas incógnitas para saber cómo será.

31 de agosto de 2010

LA OPOSICION TAMBIEN DEBE DOBLAR LA APUESTA

Kirchner01(1) Los principales dirigentes de la oposición de forma coordinada han establecido que el proyecto del gobierno para regular la fabricación, venta y distribución del papel para diarios termine en algún cajón del Congreso durmiendo el sueño de los justos. Desde el radicalismo hasta la Coalición Cívica, pasando por el PRO y el Peronismo Federal; prácticamente todos han salido a resistir la nueva ofensiva del gobierno aduciendo que el tema no pertenece de la agenda parlamentaria. Que es un tema que no forma parte de las principales preocupaciones que tiene la sociedad, donde como se sabe, ese ranking está encabezado por la seguridad y la inflación que cada vez más afecta el bolsillo de los trabajadores.

El diagnóstico que ensaya la oposición es cierto. El tema de Papel Prensa es percibido como un round más en la guerra entre el gobierno y el Grupo Clarín. No parece ser que el kirchnerismo esté blandiendo una bandera noble, en todo caso está utilizando a los derechos humanos como parte de su estrategia de acumulación de poder. Entre los dirigentes opositores se percibe al proyecto como una estratagema más del kirchnerismo con el objetivo de disciplinar a los diarios críticos y en especial a Clarín. Es difícil discutir el argumento cuando la idea proviene de las mismas mentes que destruyeron el INDEC, distribuyen la pauta oficial con arbitrariedad y hasta idearon la conformación de un multimedios oficialista para contrarrestar el peso del Grupo Clarín. Todos emprendimientos que fracasaron y por eso ahora Néstor Kirchner decidió, como lo hizo Juan Domingo Perón, regular el flujo de papel para, en definitiva, restringir el acceso de la sociedad a la información.

El proyecto es abiertamente inconstitucional porque viola las derechos y garantías de la Constitución y de los tratados de Derechos Humanos. La oposición también lo ha dicho y, desde luego, tiene razón. Sin lugar a dudas es la jugada más osada y grave que pretende impulsar el kirchnerismo desde el 2003. Es un avance descarado y anacrónico contra los derechos de la sociedad a informarse, a elegir a través de quién quiere hacerlo pero también una limitación a publicar las ideas a través de la prensa; uno de los derechos más arraigados en la Argentina que siempre estuvo presente en los textos constitucionales y en los ensayos que hubo antes de 1853.

Sin embargo, la oposición se equivoca si piensa no tratar el tema en el recinto de la Cámara de Diputados o se enreda en las chicanas que le va a plantear el oficialismo. Es cierto que la sociedad no está interesada por la cuestión y que ni siquiera los editores de los diarios habían planteado la necesidad de un marco regulatorio del papel para diarios, sencillamente porque hoy en el mundo sobra el papel y su importación tiene arancel cero. No hay restricciones, no hay escasez y por lo tanto no hay peligro; por lo que la intención del gobierno de regular la libertad de expresión ni siquiera puede ser disimulada con el informe presentado el martes en la Casa de Gobierno. Y, justamente, allí es donde reside la gravedad institucional de la senda que ha comenzado a transitar el gobierno que lo pone en una peligrosa cercanía con el autoritarismo. Se equivoca la oposición cuando dice que hay temas más importantes, éste es el tema central porque avanza en un campo donde la democracia debe operar como el límite natural. Y el ejercicio de ese límite está en manos del Poder Legislativo, aunque siempre existe la Corte Suprema es la instancia de última ratio.

El Congreso debe tratar el proyecto del gobierno y rechazarlo para enviar un mensaje político al oficialismo con tal contundencia que entienda que aun en la acumulación de poder existen los límites. Permitir que el proyecto pierda su estado parlamentario arrumbado en algún cajón implica esquivar un momento político, que por obra del oficialismo, requiere de posiciones indubitables.

El kirchnerismo empezó una vez más a radicalizarse en el marco del inicio del proceso electoral, y en este escenario, Néstor Kirchner no tiene intenciones de mostrarse como el líder de una era política que acusa síntomas de debilidad y de desgaste. Kirchner no sólo buscar mantener y acrecentar su poder, también sabe que debe mandar mensajes hacia la fracción del peronismo que le responde donde no haya dudas que el jefe sigue siendo él. Los destinatarios son los gobernadores e intendentes, principalmente del Gran Buenos Aires, que no puede permitir que hagan demostraciones de independencia. Como se sabe, la lealtad en el peronismo tiene plazo fijo y siempre está relacionada con la cuota de poder que conserve el líder. Por eso, Kirchner no puede darse el lujo de ser percibido con síntomas de debilidad y muchas de sus decisiones van en este sentido.

El gobierno ha puesto, una vez más, a la Argentina al borde de la crispación y Kirchner no dudará en doblar la apuesta si se anoticia que la reacción de la oposición es confusa y evasiva. Es cierto, la regulación del papel para diario no está en la agenda de la sociedad porque son de esos temas pergeñados en la Quinta de Olivos, que parecen muy alejados de la vida diaria de los ciudadanos comunes. Sin embargo, si la oposición quiere gobernar e inaugurar la era post kirchnerista debe entender que a veces los temas importantes no figuran en la agenda del gran público hasta que es muy tarde. “Lo que sucede es que no es una tema de opinión pública”, explica un encuestador analizando la estrategia de la oposición. Tiene razón, pero entonces la oposición lo tiene que convertir en uno.

El arco opositor debe dar el debate y rechazar el proyecto, porque la finalidad no es la regulación del papel para diarios, el verdadero objetivo es restringir la libertad de expresión.

23 de julio de 2009

LA CRISIS DE LA CRISIS

moyano El gobierno empieza a sentir los rigores de la derrota y de la crisis económica. Los gobernadores están en estado deliberativo, hacen cola para pedir fondos y tratan de capear el temporal en sus fundidas economías mientras hablan más entre ellos de lo que trasciende públicamente. El bonaerense Daniel Scioli trata con energía de “deskirchnerizarse”, ya le abrió la puerta de su gabinete a los intendentes y anunció que gestionará la baja de las retenciones frente al gobierno nacional  luego de una reunión mantenida con una veintena de agrupaciones rurales de la provincia. Es claro que Scioli se está dando vuelta, aunque si bien siempre ha sabido manejar muy bien los tiempos a la hora de separarse de quien pierde el poder, no pocos sostienen que tal vez haya dejado pasar demasiado tiempo. No sería raro que en poco tiempo Néstor Kirchner lo ponga al tope de su lista de traidores.

Los operadores financieros dicen que el mercado siempre se adelanta a la marcha de la economía y lo refleja en las subas y las bajas. Esta regla puede trasladarse perfectamente a la política, donde los reacomodamientos sindicales son el reflejo por adelantado de la crisis interna del justicialismo. Eso es lo que está pasando en la crisis entre Hugo Moyano y los gordos, le están pasando la factura por la derrota kirchnerista después que durante años el camionero manejó la CGT como un feudo personal; privilegiando siempre a su gremio por sobre los demás. Los gordos, que en los noventas estuvieron del lado del menemismo, esperaron hasta que los vientos cambiaron y ahora que la estrella de los Kirchner empieza a apagarse creen que les llegó a recobrar el poder. Esta no es una lucha de buenos y males, es una disputa de hombres de negocios, que pone de manifiesto la orfandad en la que está quedando el matrimonio presidencial.

La disputa sindical tiene en vilo al gobierno porque Hugo Moyano es prácticamente el único aliado que le quedaba al kirchnerismo, y si pierde el control real de la CGT el gobierno sufrirá embates que le será difícil neutralizar en un momento en que a la caja se le empieza a ver el fondo. Luis Barrionuevo mira la lucha desde su propia trinchera, regocijado porque fue el primero en pasarse a la vereda de en frente y si hay fractura en la CGT calcula que puede fortalecerse.

El gobierno sigue adelante con las rondas de diálogo con los partidos políticos. Los encuentros empiezan a mostrar su falta de sustancia. El ministro Florencio Randazzo tiene instrucciones de plantear la reforma política, un tema que nadie cree importante discutir ahora y que sólo le interesa blandirlo a Kirchner en función de la interna peronista en la provincia de Buenos Aires a fin de neutralizar la reunificación del Justicialismo que pretende Felipe Solá. Por su parte, la oposición pretende discutir la agenda de tema que empieza a debatirse en el Congreso, con más cooperación del bloque kirchnerista de la que se sabe. Randazzo diligente toma nota y promete pasarle los temas a la Presidenta, terminan el café, se sacan la foto de rigor y cada uno a su casa. Es difícil que salga de allí algo que sea trascendente. Sin embargo, el gobierno logró volver a imponer la agenda a una oposición que ya está mostrando sus miserias y que a tres semanas de las elecciones no ha podido articular una agenda parlamentaria. Contrariamente a lo que podía imaginarse antes de las elecciones, la relación entre los socios de Unión-PRO parece haber entrado en armonía luego que durante la campaña había resultado turbulenta. En cambio, lo que perecía más sólido como el Acuerdo Cívico y Social entró en un verdadero tembladeral y aun cuando muchos tratan de salvar las apariencias, cada vez es más difícil mantener una imagen de armonía.

El gobierno, luego de pasado el shock de la derrota volvió a endurecerse. Los cambios en el INDEC, anunciados por Amado Boudou, generaron más la impresión de un mayor debilitamiento del organismo, contrariamente a los dichos del ministro que estos apuntaban a “seguir el fortalecimiento”. Queda claro que Norberto Itzcovich, el flamante Director Técnico del INDEC, no se equivocó cuando dijo “hay Moreno para rato”. Napia no sólo debe ser el funcionario kirchnerista más ratificado en los últimos tiempos, sino que cada ahora está más fortalecido que nunca; a contramano de lo que venía pidiendo la oposición y la sociedad. La misma lógica se utiliza para ratificar la composición del Consejo de la Magistratura, donde en el mejor de los casos el gobierno también podría ensayar algunos cambios cosméticos pero sin resignar su mayoría. Muchos atribuyen razones de supervivencia porque temen que cuando el kirchnerismo deje el poder las causas judiciales se multiplicarán exponencialmente. Tarde o temprano ocurrirá pero es mejor retrasar un proceso, que de todos modos es inexorable.

La debilidad del “modelo” quedó expuesta con la iniciativa de la AFIP de investigar a los compradores de dólares, que lo hacen porque no confían en la marcha de la economía. El gobierno no entiende que la confianza no se restituye a golpe de decreto o implementando políticas de terror.  Néstor Kirchner, que sigue empecinado en calzarse el traje de ministro de economía, debería saber que quienes compran dólares actúan con la misma lógica que lo llevó a él a depositar los fondos de Santa Cruz en el exterior: desconfianza. La fuga de capitales, que muchos señalan como la mayor de la historia, se debe a que la mayoría cree que la economía estará peor en los próximos meses y tratan de resguardar sus ahorros. El gobierno cree que puede frenarla apelando a una receta anacrónica, que cuando se aplicó lo único que generó fue un mercado paralelo. En este sentido, queda claro que la estrategia cambió, porque hasta no hace mucho el Banco Central estaba dispuesto a inyectar en el mercado la cantidad de dólares que hiciera falta para desalentar cualquier corrida o suba de la cotización. Es obvio que ahora el gobierno prefiere atesorar los dólares, porque la caída de la actividad, la baja de las exportaciones, la falta de financiamiento y los vencimientos de deuda son un coctel preocupante y peligroso. 

8 de julio de 2009

EL JUEGO DE LA SILLA

08070903 El matrimonio presidencial decidió introducir cambios en el gabinete, pero aquel que piense que esta decisión implica un cambio en el rumbo del gobierno producto del resultado electoral del domingo 28 se equivoca.

En primer lugar demuestra una vez más el grado de improvisación en que se encuentra inmerso el gobierno y las contradicciones que ya son moneda corriente en el gobierno de Cristina. Como se puede recordar, en oportunidad de aquella lamentable conferencia de prensa el lunes posterior a las elecciones en que la Señora trató de convencernos que en realidad el gobierno había ganado, un colega le preguntó si habría cambio en el gabinete. Con su acostumbrado tono altivo y socarrón, CFK respondió que no veía razones para impulsar cambios, porque no había ninguna relación entre el resultado electoral y política desplegada por los ministros. Sin embargo, ocho días después la realidad es otra. Como dijo el General la única verdad…bueno ya sabemos lo que dijo.

El “nuevo” gabinete es más de lo mismo pero debe interpretarse como la respuesta del co Presidente a los gobernadores y es está en línea con sus palabras la noche de la derrota: “profundizar el modelo”, sí el modelo que rechazaron 7 de cada 10 argentinos. Es la demostración de que el gobierno se cerrado una vez más sobre sí mismo y que no está en sus planes un cambio en el estilo de gobierno. Por supuesto, que estas movidas no tienen nada que ver con los cambios que se pidieron desde  el oficialismo, la oposición y lo que toda la sociedad le hizo saber al matrimonio el 28 de junio. Néstor Kirchner, el indudable mariscal de la derrota, fue el arquitecto de estos enroques encadenados, enviando un claro mensaje hacia las entrañas del Justicialismo que el que sigue mandando es él y que no está dispuesto a compartir ninguna porción con los gobernadores. Pero el mensaje de Kirchner no tuvo sólo una dirección interna, también implica un mensaje hacia el exterior que dice que no hay que esperar ningún cambio y fiel a su estilo dobló la apuesta. Si bien en el 2003, cuando la autoridad presidencial estaba resquebrajada, el duro estilo K era considerado un valor, hoy  significa todo lo contrario: demuestra debilidad.

La salida de Sergio Massa de la Jefatura de Gabinete era un hecho esperado y no puede sorprender a nadie. Su relación con Kirchner venía muy deteriorada desde hace mucho tiempo y se agravó desde la noche del 28. Es uno de los considerados “traidores” por el co Presidente, debido a la buena performance que hizo Malena –su mujer- concejal electa en contraposición de la lista de diputados. Fue la gota que colmó el vaso. Su gestión terminó muy deslucida si se recuerda con los bríos con que la inició. Intentó conservar el mismo perfil alto que tuvo en el ANSES y que le permitió alcanzar la intendencia de Tigre, pero rápidamente fue conminado al bajo perfil que deben observar los ministros kirchneristas. Fracasó en su intento por transparentar el INDEC, proyecto que entendió debía abortar rápidamente si quería permanecer en el gabinete. Perdió una interna con Florencio Randazzo por ganarse la confianza del matrimonio presidencial que jamás consiguió.

Aníbal Fernández es el nuevo Jefe de Gabinete, un premio a su verticalismo de un ministro todo terreno. Fernández, seguirá como siempre, tratando de encarnar a un Carlos Corach aunque menos inteligente y algo más rústico. Obviamente, si la obediencia lo encaramó a lo más alto del gabinete, al menos en los papeles, no parecería lógico que se decidiera a tener juego propio justo ahora. Un caso muy parecido es el de Amado Boudou, nadie con seriedad podría pensar que vaya a ser un ministro de economía con un importante margen de libertad. No hay que olvidar que hasta ayer era el encargado de desembolsar los fondos de los jubilados allí donde los Kirchner los necesitaran. Boudou nunca pudo convencer al Congreso del criterio que utilizaba para desembolsar ese tesoro que es el ANSES y nunca pudo despejar las dudas de los legisladores de la oposición. Tampoco jamás respondió porqué envió más de cinco millones de cartas a los afiliados del ANSES haciendo campaña por Kirchner, que obviamente pagaron los jubilados. Por esta razón, el nuevo ministro de economía podrá tener un packaging más fashion pero sólo se diferenciará en eso de Carlos Fernández.

El nombramiento de Mariano Recalde al frente de Aerolíneas Argentinas, en reemplazo de Julio Alak que recala en el sillón que ocupaba Aníbal Fernández, es una clara concesión a Hugo Moyano, que había mostrado síntomas de rebeldía cuando ayer declaró que “cualquier peronista puede ser jefe del PJ” en relación con que Eduardo Duhalde implemente una ofensiva destinada a quedarse, por lo menos, con la presidencia del justicialismo bonaerense. El nuevo hombre fuerte de la aerolínea de bandera es el hijo de Héctor Recalde, diputado del FPV y asesor de Moyano desde hace varios años. Es claro que el gobierno, debilitado y cada vez con menos aliados, trata de mantener al jefe de la CGT dentro del redil.

No hay lugar a dudas, los cambios muestran que Néstor Kirchner ha decidido ir en contra de la voluntad popular y debilitar todavía más la gestión de su mujer. Ahora, habrá que esperar la respuesta de los gobernadores y los más osados dicen que el tronar de las cacerolas; que tarde o temprano se harán escuchar.

 

6 de julio de 2009

DANIEL SCIOLI: ENTRE EL PODER REAL Y EL PODER FORMAL

Escuchá el análisis de la semana de Martin.

30 de junio de 2009

AFERRADA A UNA ILUSION

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Ilusión: Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos. (Real Academia Española)

Ayer, Cristina Fernández de Kirchner decidió obturar cualquier esperanza de diálogo y de búsqueda de consenso, que necesariamente se había abierto a partir del domingo. La Presidenta tenía una noticia que dar en la que ni el analista más sagaz había reparado, el gobierno / partido / modelo habían ganado las elecciones. Es más ni su marido lo había advertido, ya que horas antes decidió alejarse de la conducción del Partido Justicialista “por dos puntitos”.

Después de recitar una fárrago de números de números, porcentajes y bancas, ensayó una interpretación que demostró una desconexión de la realidad más que preocupante. Como consecuencia de creer en un triunfo inexistente, no ve ninguna razón para hacer cambios en el gabinete y una vez más avaló las distorsionadas estadísticas del INDEC. Pero no sólo eso, para justificar la derrota en Santa Cruz –síntoma por cierto más que contundente- explicó que se pudo deber a errores internos y su falta de presencia en la provincia; aunque recalcó que en Calafate ganaron por el 60 por ciento. Puso la responsabilidad de la gobernabilidad, tal vez la palabra más escuchada desde el domingo a la noche, en manos de la oposición y prácticamente se desentendió del tema. Utilizó la alquimia dialéctica para mostrar a Mauricio Macri derrotado, que si bien Gabriela Michetti hizo una elección bastante lejos de la espectacularidad que se presagiaba, el PRO ganó en la Ciudad mientras que Néstor perdió en la Provincia y se enredó en cuentas confundiendo los votos de una primera vuelta con una segunda. Ensayó una alianza de facto con Pino Solanas, interpretando que las quejas del cineasta se debían a que el gobierno se quedaba a medio camino en las transformaciones que implementaba. Entonces, el razonamiento es que Pino es más kirchnerista que Kirchner y lo que verdaderamente quiere la gente es Kirchnerismo recargado. A esta altura Solanas no sabe cómo explicar que no tiene nada que ver con el gobierno. Ahora en esta argumentación también subyace una debilidad manifiesta, si la Presidenta ve la necesidad de refugiarse en un partido prácticamente nuevo y con un fulgor que en el distrito porteño puede ser efímero; luego de haber utilizado desenfrenadamente todos los recursos del estado para juntos votos. Por supuesto la Presidenta no dejó pasar la oportunidad para desplegar sus más variadas chicanas para fustigar al periodismo.

Es difícil resistirse a la tentación de no utilizar un calificativo que raye con la descalificación luego de ser espectador de tremendo espectáculo, por caso Francisco De Narvaéz calificó a la Presidenta de “autista” y Ricardo Buryaile –vicepresidente de CRA y diputado electo por el Acuerdo Cívico y Social- en Contrapunto dijo que era “patético”. La puesta en escena que se completó con la presencia, a modo de escoltas, de los ministros Sergio Massa y Florencio Randazzo, que fueron maltratados en varias oportunidades como corresponde al equivocado ritual del kirchnerismo para demostrar autoridad. Es difícil no preguntarse por qué ambos resisten semejante tratamiento. ¿En algún momento se habrán preguntado qué estamos haciendo acá? Algunas muecas lo delataron.

Una vez más la Presidenta ensayó la estrategia de mostrar fortaleza para mitigar un estado de debilidad, pero ello no se consigue practicando la negación serial desde un atril pagado con el dinero de los contribuyentes. Cristina Kirchner confunde soberbia con autoridad y el resultado termina siendo una persona que demuestra una preocupante desconexión con la realidad. Ayer la Presidenta se equivocó otra vez, sigue sin escuchar y luchando con los fantasmas del pasado mientras las urnas dieron su veredicto que hasta ahora prefiere ningunear. Las señales llegan de todas partes y de todas las maneras posibles.

La conferencia de prensa de ayer es también una llamada de atención para la oposición y el justicialismo, para aquellos que van a asumir sus bancas a partir del 10 de diciembre, e inclusive para los que las ocupan en la actualidad. La tarea que les espera será más difícil que la que les esperaba, eso quedó demostrado ayer. Gobernabilidad y consensos son dos palabras que habitualmente pueblan los discursos presidenciales, pero que en labios de Cristina significan disciplina y sumisión. Nunca la discusión de igual a igual. No hay ninguna razón para aventurar que esa posición vaya a cambiar y como se ha escrito en este sitio, el kirchnerismo por el contrario se va a radicalizar.

La Presidenta ayer desgranaba cálculos de bancas propias y de posibles aliados, con el fin que el Congreso vuelva a su estado de apéndice del Ejecutivo. Sin embargo, habría que hacer un análisis menos superficial para determinar si hoy, con la actual conformación de las Cámaras, el gobierno pueden reunir las voluntades necesarias para seguir sacando sus iniciativas sin tropiezos. ¿Hoy los aliados siguen fieles al derrotero del gobierno? ¿A partir del 10 de diciembre todos los legisladores electos en las listas del Frente para la Victoria se resignarán sólo a obedecer? ¿Los aliados son los que la Presidenta calcula? Son preguntas difíciles de responder a sólo 48 horas de las elecciones, pero sería muy difícil que toda la relación de fuerzas se mostrara imperturbable luego del domingo. Por eso, si Cristina Kirchner no comprende que el contexto político empezó a cambiar, no sólo desde la oposición, sino también dentro de su propio partido es necesario preocuparse por la gobernabilidad. Claro, pero con la salvedad que en este marco la gobernabilidad puede ser puesta en riesgo por el oficialismo.

La oposición ya mantiene conversaciones reservadas para empezar a marcar el territorio en el Congreso, y en esos contactos no hay pocos hombres del justicialismo. Los tiempos se aceleraron y no es improbable que intenten probar suerte tratando de torcer el veto a la ley de protección de glaciares, iniciativa que fue derribada por la presión del gobernador sanjuanino Gioja y la minera Barrick Gold. Probablemente, luego sea el turno de volver a tratar de conseguir el quórum para bajar las retenciones, porque el conflicto del campo se va a resolver sólo desde el Congreso y no puede seguir abierto por siempre a riesgo de tener que hacer importaciones de carne, leche y tal vez trigo. La reforma de la composición del Consejo de la Magistratura seguro vendrá luego del 10 de diciembre. En septiembre, cuando se comience a discutir el presupuesto para el 2010, es más que probable que se eliminen los super poderes y la emergencia, verdadero disfraz legislativo para que el Ejecutivo haga y deshaga sin control. Aun con la composición actual de las cámaras legislativas, nadie puede razonablemente puede pensar que los senadores y diputados justicialistas tienen espacio para seguir otorgando estas iniciativas al matrimonio presidencial.

Los gobernadores del PJ están entrando en escena y Daniel Scioli sabe que ocupa el máximo lugar de ese partido por el poder del dedo de Néstor Kirchner, que ahora pretende congelar al Justicialismo como en su momento lo hizo Carlos Menem. Scioli es la transición pero, al igual que su jefe político, es un derrotado en su propio territorio una circunstancia que no se admite dentro de la estricta liturgia partidaria. Tarde o temprano cuando la relación de fuerzas se equilibre el gobernador deberá dar un paso al costado y llamar a internas como se escucha cada vez con más fuerza.

La película La Caída tiene una escena que muestra a Adolf Hitler desencajado sobre un mapa, haciendo movimientos de tropas inexistentes, que habían sido diezmadas por los aliados mientras sus generales se miraban perplejos. En su bunker, a varios metros bajo tierra, el dictador había perdido conexión con lo que pasaba en la superficie y se había convertido en una caricatura de si mismo.

 

23 de mayo de 2009

JULIO ES BARBARO

Julio Bárbaro fue interventor del COMFER durante el gobierno de Néstor Kirchner y es un peronista histórico que integró la Cámara de Diputados en 1973 y en el 83. Poseedor de una fina agudiza para desentrañar los pliegues de la política, estuvo en Contrapunto hablando de todo. Sobre Néstor Kirchner dijo que “a la sociedad no le sirve que se candidato” y definió a Francisco De Narvaéz como “un rico aficionado a la política” y dijo que es necesario “recrear el abrazo Perón Balbín” aunque advierte que hoy no hay humor para eso. Si bien reconoce que todavía no sabe quién gana las elecciones “todos sabemos quién pierde” y aventura que a partir del 10 de diciembre el gobierno se verá obligado a consultar al Congreso. Con un poco de humildad Kirchner entraba en el bronce”, dijo Bárbaro sobre su último jefe político de quien dijo que había sido amigo.

Julio Bárbaro en Contrapunto Primera Parte

Como ex interventor del COMFER Bárbaro opinó sobre el proyecto de ley de radiodifusión que impulsa el gobierno. “No puede darse en un momento de confrontación, debe ser fruto de un acuerdo de la mayoría de los sectores políticos y creo que una cámara que se va no puede imponer una ley como ésta que debe ser para perdurar”. Más categórico sobre el espíritu del proyecto, declaró que “desconoce la realidad de los medios, creo que se impuso la opinión teórica de la universidad. Los medios son oposición porque eso es lo que quiere la gente. Si los medios son oficialistas no los escucha nadie, porque tienen que ser la expresión del debate de la sociedad”.

Escuchá la entrevista completa que le hizo Martin a Julio Bárbaro en Contrapunto.

Julio Bárbaro Segunda Parte

Julio Bárbaro Tercera Parte

Julio Bárbaro Cuarta Parte

23 de febrero de 2009

EL PODER QUE YA NO ES

El matrimonio Kirchner marcha hacia las elecciones de octubre torpemente, con movimientos que muchas veces se acercan al grotesco. Néstor Kirchner pareciera no comprender, que hoy no es aquel líder de hace dos años cuando nada ni nadie, podía detener su marcha. Los tiempos cambiaron y la chequera ya no es tan abundante, y los episodios que hoy desafían su liderazgo se multiplican. Sin lugar a dudas, la imposibilidad de resolver el conflicto con el campo tiene mucho que ver. Hasta ahora, todas las estrategias que ensayó para “ponerlos de rodillas” fracasaron una y otra vez. Pero también los fondos públicos dejaron de recibir grandes carradas de dinero, por lo que ahora no es tan fácil domar voluntades.

El departamento de Estudios del Banco Ciudad elaboró un informe donde consiga que “la caída de las exportaciones restará 3.000 millones de dólares de recaudación en concepto de retenciones" y "las menores importaciones aseguran menor demanda de dólares pero implican una fuerte caída de la recaudación del IVA, que podría superar los 2.500 millones de dólares en el año". Es decir, que de cumplirse con estos pronósticos, el gobierno contaría con unos U$S 5.500 menos en 2009. Sin embargo, el matrimonio presidencial no parece tomar nota de la situación económica y política que atraviesa el país, y ha optado en construir su propia realidad casi como un correlato de lo que el leal Guillermo Moreno viene haciendo en el INDEC desde hace dos años.

Pero si bien el matrimonio gobernante está cegado por lo que fue el poder de antaño, el peronismo empieza a mostrar síntomas de los cambios que ya comenzaron. Hoy sería muy difícil que Kirchner pudiera fácilmente imponer a su mujer como candidata a presidente. El peronismo no tiene piedad cuando los procesos políticos comienzan a mostrar fatiga, bien lo saben Carlos Menem y Eduardo Duhalde que padecieron esta dinámica en carne propia, en la que el verdugo luego se convierte en víctima.

Las defecciones del bloque oficialista del senado de Carlos Reutemann, Roxana Latorre, Juan Carlos Romero, Sonia Escudero y Pablo Verani indican que la grieta abierta por el “voto no positivo” de Cleto se ha profundizado. El presidente de la bancada, Miguel Angel Pichetto, explicó en todos los casos que fue un sinceramiento de senadores que cada vez más se habían alejado del kirchnerismo. En parte lo que dice Pichetto es cierto, pero es un explicación incompleta porque hasta los díscolos –a los que se le podrían sumar otros en los próximos días- no habían visto la conveniencia de sincerarse. Entonces, la pregunta que deberían responder desde el kirchnerismo es por qué ahora y no antes. La respuesta no es muy difícil, se acercan las elecciones y el apellido Kirchner comenzó a convertirse en un lastre para aquellos que intenten revalidar sus títulos. En el 2003, Luis Barrionuevo –filósofo contemporáneo- estaba en desacuerdo con la elección de Néstor Kirchner como sucesor de Eduardo Duhalde, y acuñó una de sus célebres frases: “salir a hacer campaña con Kirchner, es como hacer campaña con un perro muerto”.

El gobernador Juan Schiaretti le dijo a Kirchner que las listas de candidatos en Córdoba las armaba él. Algo impensado hace poco más de un año. En Santa Fé, el kirchnerismo ya perdió las elecciones ocho meses antes. Allí la disputa será entre Reutemann y Hermes Binner. Poco le resta por hacer al diputado Agustín Rossi, a quien le cuesta caminar por su provincia. En Entre Ríos las cosas no están mucho mejor. No hay que perder de vista que es la provincia del ruralista Alfredo De Angeli y del zigzagueante Jorge Busti, que llegado el caso se pondrá del lado que más le convenga. En Catamarca se emitieron señales sobre la inconveniencia de la presencia de Néstor en la campaña.

El país de los Kirchner es cada vez más pequeño y sus límites son los del conurbano. La crisis del campo lo hizo, pero también los problemas de gestión de su mujer que invierte tiempo en anunciar lo anunciado o en lanzar programas y obras nunca se terminan por ejecutar. El programa para comprar autos 0 km no se convirtió en un boom de ventas y las obras en Tartagal, programadas luego del alud del 2006, están sub ejecutadas. Por eso, cada vez más hay una sensación que el gobierno vive una realidad distinta a la del resto de los argentinos. Ello se debe, a que la lógica del kirchnerismo establece que decir cualquier cosa que no sea del agrado del jefe significa una traición. A Menem le pasó lo mismo con la re re elección. No había advertido que los tiempos políticos habían cambiado.

La semana pasada la ministra de salud, Graciela Ocaña, una “rara avis” dentro del gabinete osó decir que para ella Cobos no es un traidor y que lo consideraba un buen hombre. Cuarenta y ocho horas después de estas declaraciones aparecidas en el diario Crítica se desató en vendaval sobre su continuidad en el gobierno. A tal punto, que el viernes la Presidenta tuvo que salir a respaldarla. No pocos daban por descontada su renuncia, incluso una fuente cercana a ella cifraba su suerte en la reunión que tuvo con la señora Cristina. Incluso, ya se mencionaba a Graciela Rosso –intendenta de Luján- como su sucesora. La salida de Ocaña del gobierno hubiera sido un duro golpe político al gobierno, porque es una de las pocas funcionarias que no está desgastada y siempre se la puede convertir en candidata.

El aislamiento de los gobiernos irremediablemente los lleva a cometer papelones, probablemente la explicación de este fenómeno haya que buscarla en el campo de la psicología más que en el de la política. En esta línea, Miguel Nuñez protagonizó casi un paso de comedia cuando leyó un comunicado, más parecido a un informe de inteligencia, donde revelaba la torpeza de Hugo Biolcati de mantener reuniones reservadas con Julio De Vido. De esta manera, el gobierno quebró la reserva que le había pedido al presidente de la Sociedad Rural que mantuviera. Un nuevo intento torpe de “dinamitar la Mesa de Enlace” en palabras de Reutemann. La respuesta del campo fue seguir adelante con el paro. Pero hay un detalle, casi cómico y casi trágico, el gobierno eligió al representa de la asociación que más denostó desde que empezó la crisis del campo. ¿No es un contrasentido que un autodenominado gobierno progresista elija como interlocutor al representante de la oligarquía? En el peronismo el pragmatismo se profesa como una religión, quebrar los códigos no se perdona. ¿Quién va acceder a mantener una charla reservada con algún funcionario del gobierno después de este episodio? Así, el gobierno restó una herramienta importante para resolver cualquier conflicto.

El próximo martes, la Mesa de Enlace se reunirá con la ministra Débora Giorgi para tratar de llegar a un acuerdo. Parece difícil que en ese encuentro pueda desactivarse el conflicto, si Biolcati –en definitiva- no llegó a nada con Julio De Vido, con mucho más poder que la ministra de la producción. De todos modos, habrá que esperar.

El culebrón que tiene como protagonista al vice Cleto dejó de ser serio hace rato, para transformarse en una verdadera expresión del grotesco. Cobos se quedó sin avión para viajar a Tartagal, se quedó sin Granaderos para celebrar el nacimiento de San Martín, Canal 7 –la televisión K- lo censura, están tratando dejarlo a un lado en el recibimiento protocolar que como presidente del Senado tiene que hacerle a la Presidenta y no le dan viáticos para que se vaya a Portugal a un congreso parlamentario. Este es otro caso del encierro que experimenta el gobierno producto de construir su propia realidad. Parece insólito como nadie del entorno de la pareja presidencial se da cuenta, que con cada uno de estos episodios la figura del vice se consolida. Cleto tiene mucho que agradecerle a Néstor, porque sin él el efecto del desempate en el Senado ya se habría evaporado.

 

22 de octubre de 2008

PERON NO ERA PERONISTA

21 de julio de 2008

SI PERDIMOS...QUE NO SE NOTE

Pocas semanas como la anterior fueron tan traumáticas como la anterior, el espíritu del 2001 se respiraba en todos los rincones. Había vuelto un fantasma. La situación sólo descomprimió cuando el gobierno anunció el decreto para “limitar” los efectos de las retenciones móviles, cuyos considerandos son más parecidos a un manifiesto político que argumentos para fundar una norma. No es cierto como se dice allí que el Congreso no pudo arribar a una solución de la cuestión. El pronunciamiento fue en contra, esa fue la solución que encontró el Congreso; y lo hizo a través de la figura del vicepresidente.

La salida del secretario de agricultura, Javier de Urquiza, si bien un actor muy menor de esta crisis –que sería reemplazado por Carlos Cheppi, titular del INTA-, es otra señal de que el gobierno acusó el golpe aunque la estrategia sea aparentar que no pasó nada. En este contexto, el gobierno planea hacer varios anuncios: aumento del salario mínimo, aumento de las asignaciones familiares y movilidad de los jubilados. Dar vuelta la página, y mostrar un gobierno que con la gestión puede barrer el conflicto políticos en que se haya sumido desde el jueves a la madrugada. Por caso, una anécdota demuestra que la estrategia del “no pasó nada” está vigente. El jueves por la mañana un diputado le envió un mensaje de texto al Jefe de Gabinete preguntándole cómo estaba. Alberto Fernández respondió: “Todo bien”.

¿Qué va a pasar con Kirchner? Esta es la pregunta que se hace todo el mundo. Los optimistas imaginan que a partir de ahora, Néstor Kirchner se abocará únicamente a los temas de justicialismo y pasará a ocupar un discreto segundo plano, dejando el centro de la escena a la Presidenta. Esos mismos son los que hacen disquisiciones sobre las diferencias entre matrimonio. Tal vez, todos se engañen y los efectos de la crisis no les deje apreciar con objetividad la realidad. Néstor y Cristina están juntos desde hace 33 años, siempre se entendieron y han formado una sociedad política que hasta el traspié con el campo siempre había resultado ser eficaz. Es posible que Néstor Kirchner a los ojos de la opinión pública disminuya su exposición, pero es difícil pensar que su influencia sobre su mujer, que casualmente es la Presidenta, se reduzca al mínimo. De todos modos, los cambios en el gabinete que se producirían en breve serán una buena señal en este sentido. El viernes el mediodía circulaba un fuerte rumor que reemplazante de Alberto Fernández podría ser el senador Daniel Filmus. Un dirigente mesurado que cree en la búsqueda de consenso, aparentemente la Presidenta habría aceptado ese cambio. Guillermo Moreno no puede continuar dentro del gobierno, su continuidad quedó sellada con el desempate de Julio Cobos. Moreno se convirtió en el emblema de una forma patotera de gobernar, que además resultó ser ineficiente porque los precios siguen aumentando. Si verdaderamente, Cristina Kirchner pretende relanzar su gobierno Moreno no tiene razón de ser.

Cleto es la estrella del momento. Su popularidad creció y un sondeo telefónico realizado al día siguiente de su histórico voto hablaba de un 75 por ciento de aprobación. Cobos no pudo volver a Mendoza con un avión de la presidencia, el secretario general Oscar Parrilli se lo negó como para hacerle sentir que el Operativo Siberia estaba en marcha. Cleto se subió a su auto y comenzó un peregrinaje triunfal a su Mendoza natal, parando en cada pueblo donde fue recibido como un héroe. Poco inteligente la decisión de Parrilli, gracias a la cual Cleto parecía Julio César volviendo a Roma luego de haber conquistado las Galias.

Para el kirchnerismo el caso Cobos es cosa juzgada y quiere obligarlo a renunciar en no más de 45 días. Así, empezaron a utilizar la misma estrategia que en su momento no sirvió para apartar a Daniel Scioli del mismo cargo. Los hombres del vicepresidente están siendo alejados de los cargos que ocupaban en el Poder Ejecutivo. De ahí, la insistencia de Cleto de anunciar en su operativo mediático de 48 horas que no iba a renunciar. Lo repitió en cada una de sus apariciones. Néstor Kirchner, por estas horas, no ve nada mejor que mandar a pintar “Cobos traidor”. Una estrategia de barrio que demuestra, una vez más, que el ex presidente no lee con certeza la realidad. El radicalismo se entusiasma con Cobos, aunque en público sus principales referentes no lo admitirán. Piensan que la decisión del vice devuelve a la UCR al papel protagónico de la política. Cleto deberá demostrar que tiene las espaldas anchas para resistir la embestida de sus antiguos socios, que promete ser constante y salvaje.

Los bloques parlamentarios del oficialismo se parten y la situación más complicada reina en diputados. Felipe Solá, por estas horas también considerado un traidor, disparó: “nos vamos a juntar y nos vamos a hacer respetar”. En Senadores la situación no es muy distinta. Es claro, que el gobierno ha perdido en cuatro meses una importante cuota de poder que amasó durante cuatro años. Después de un ostracismo de cinco años, daría la impresión que el Congreso no volverá a ser la escribanía personal del matrimonio presidencial. La próxima prueba para el kirchnerismo es el envío de la re estatización de Aerolíneas Argentinas.

El kirchnerismo empieza a acusar el golpe del revés de las retenciones móviles a cuentagotas, mientras Eduardo Duhalde planea sembrar el país de locales de su Movimiento Productivo Argentino; verdaderas unidades básicas encubiertas. Jorge Busti hablará esta semana allí y ya está anotado el chubutense Mario Das Neves. La ambulancia duhaldista parece no tener respiro. El peronismo disidente arma y mide fuerzas mientras dentro del kirchnerismo las facturas no dejan de pasarse. De esta manera, Néstor Kirchner deberá delinear una estrategia para revalidar su título de mandamás del justicialismo porque a este paso puede quedarse con una cáscara sin contenido.


16 de julio de 2008

PROGRESISMO DE JUGUETE

Mientras escribo estas líneas los senadores se suceden uno a uno en el uso de la palabra, protagonizando la madre de todas las batallas e sobre las retenciones móviles. El conteo de voluntades es incesante y está claro que por estas horas es muy difícil hacer un vaticinio real acerca del resultado. Por la mañana una fuente de la Coalición Cívica sostenía que el campo perdía por tres votos, más tarde un informante del kirchnerismo decía que ganaban por cuatro y ya, bien entrada la tarde, hay portales de Internet que hablan de un empate. El peor escenario para Julio Cobos que debería desempatar y al que el Pichetto, otrora uno de los más acérrimos defensores de Carlos Menem y en la actualidad un kirchnerista furibundo, le advirtió que si vota en contra del gobierno debe renunciar. ¿Qué hará Cobos si tiene que desempatar? Cualquier decisión que tome sufrirá críticas del bando perdedor. ¿Tendrá las agallas para votar contra el gobierno?

El gobierno perdió, independientemente del resultado de la sesión y la pregunta que hay que hacerse es cómo seguirá gobernando Cristina Kirchner que es hora que se hago cargo de la presidencia. El estilo K se agotó, lo exprimió Néstor Kirchner hasta límites inimaginables, relacionando cualquier disenso con un intento desestabilizador y acusando de golpista a cualquiera que no esté dispuesto a la obediencia ciega.

Hace cuatro meses que el país está parado, que la inflación no para de subir, que el gobierno se muestra cada vez más cerrado e intransigente, que sus principales operadores están desgastados y que la Presidenta pasó a un triste segundo plano.

Ayer, en “el supermartes”, Néstor Kirchner habló de la defensa a la democracia y poner la otra mejilla y una vez más intentó explicarse desde la trinchera del progresismo. Lo que nadie puede dudar es que ayer el gobierno perdió la calle, y para ello no hay más que mirar las imágenes de los dos actos. La lógica de la billetera empezó a ceder frente a la realidad.

Luego de cinco años, hay muchas cosas que Kirchner no puede explicar y esos puntos fueron los ejes del discurso de Eduardo Buzzi en Palermo. El verdadero Presidente no puede explicar su relación con Cristobal López, el rey del juego, la inflación que no tiene nada ver con el chiste que mensualmente publica el INDEC; las valijas de Antonini Wilson, el escándalo Skanska y las patoteadas de un impresentable como Guillermo Moreno. La economía cada vez más concentrada en mano de los amigos y medidas que se toman enarbolando las banderas de la equidad social, cuando sólo favorecen a los poderosos. El gobierno vocifera una cosa pero los hechos terminan marcando la contraria, y por más plazas, carpas y conspiraciones que el kirchnerismo denuncie ésta le está explotando en las manos.

El gobierno de Kirchner no es progresista y ni siquiera es de izquierda, no es más que una administración manejada por un caudillejo que cree que la Argentina no es más que la continuación del patio trasero de su casa.

No es cierto que las retenciones móviles sean una herramienta eficaz para la redistribución de la riqueza, son sólo U$S 800 millones y nadie con dos dedos de frente puede pensar que con una cifra tan exigua se puede paliar la pobreza. La senadora salteña Sonia Escudero, en su discurso, dio algunos ejemplos que precisamente no reflejan una redistribución de la riqueza demasiado equitativa. La legisladora dijo que la pobreza en Río Gallegos apenas alcanza al 4,1 por ciento mientras que en la capital de su provincia asciende al 33,4. La obra pública, el reino de Julio De Vido y coto de caza exclusivo de los empresarios amigos del poder –todos surgidos de la lucha de clases y del campo popular, obvio- representa $ 920 por habitante en el paraíso K, mientras que en Salta apenas $ 122. Después de leer estas cifras: ¿Quién no quiere ser santacruceño?

Tal vez el gobierno gane y la resolución 125 se convierta en una ley inconstitucional, que en algún momento la Corte Suprema tratará y probablemente desactivará. Pero los tiempos de la justicia no son los mismos tiempos que el de la gente común, por eso será una discusión para el futuro. El gobierno intentará hacer creer que su triunfo –si se cumplen muchos vaticinios sobre las voluntades de los senadores- es la victoria de la democracia y del pueblo sobre las clases acomodadas. Nada de eso será cierto, en política no sólo son importantes los resultados sino también cómo se obtienen. Y, ese análisis, le da perdedor al kirchnerismo porque Néstor Kirchner convirtió la discusión de una alícuota impositiva en una batalla de vida o muerte. El gobierno sale debilitado y con el justicialismo partido. ¿Cuánto resto tiene el gobierno para resolver el próximo conflicto?

Hoy no se resuelve el conflicto con el campo, tal vez se apruebe una ley que el kirchnerismo la convirtió en un símbolo de su gobierno pero que nadie quiere. Una ley que es un capricho y que desalentará la producción e incentiva la sojización.

La próxima batalla es la inflación, problema sobre el que nadie está pensando una solución y ya quedó demostrado que los aprietes de Moreno hace rato que dejaron de ser efectivos. El adversario del gobierno no es el campo ni un grupo de conspiradores que sólo vive en la cabeza de Kirchner, la realidad es el enemigo con que el gobierno deberá enfrentarse.

14 de julio de 2008

UN GOBIERNO, DOS PLAZAS, DOS ARGENTINAS

El martes será el día de las dos marchas, de los dos países. Se verá una Argentina partida que nunca puede resolver sus problemas en manera madura y racional. Al día siguiente, los medios harán sus cálculos de asistentes a cada una de las concentraciones; pero la verdad es que no tiene importancia ese resultado. Las demostraciones de fuerza no solucionan conflictos como cree Néstor Kirchner. Ambas marchas, un día de la votación en la Cámara de Senadores, se asemeja a dos bandos velando sus armas antes de la batalla final. Sin embargo, sea cual sea el resultado en el Senado nada quedará resuelto luego del miércoles. Si se convierte en ley el proyecto del gobierno, el campo seguirá en conflicto aunque acate la norma. Si una ley no ayuda a mejorar la convivencia entre aquellos que están obligados a cumplirla no tiene razón de ser. En cambio, si se la posición que triunfa es la de la oposición, el gobierno quedará más debilitado de lo que ya está y eso no es bueno para nadie. Es un claro escenario en donde los contendientes están condenados a fracasar.

El ex presidente Néstor Kirchner llevó la crisis del campo a un conflicto que no era tan grave, tensó demasiado la cuerda y nada indica que vaya a aflojarla. El gobierno tuvo dos claros momentos que podría haber utilizado para descomprimir la situación. La renuncia de Martín Lousteau fue una buena oportunidad para negociar en serio, porque si el ministro de economía renunció por las retenciones móviles y el gobierno sigue adelante con la medida su salida no parece lógica. La segunda ocasión fue cuando la Presidenta envió el tema al Congreso, allí podría haberse solucionado el tema sin que el gobierno pagara un tremendo costo político. La solución que allí alumbrara terminaba siendo la decisión de otro poder del Estado. En cambio, Kirchner decidió convertir las retenciones móviles en una cruzada en que la única lógica que impera es matar o morir. Pero todos saldremos perdiendo.

La semana pasada fue intensa con señales provenientes desde dentro del peronismo adversas al gobierno. La foto de Eduardo Duhalde con José Manuel de la Sota no deja lugar a equívocos acerca de una corriente interna contraria al gobierno, que sí le va a disputar el poder. La lógica de amigo / enemigo del kirchnerismo ha reciclado a dirigentes que estaban más cerca del retiro que de la primera fila de la política. La imagen de Carlos Reutemann no deja de subir en Santa Fé, Duhalde otra vez aparece como un dirigente mesurado y en plena actividad con capacidad de convertirse en un elector privilegiado de cara al post kirchnerismo. El ex gobernador De la Sota, que se había autoimpuesto permanecer en silencio durante un año, se convirtió en una de las figuras que más cuestiona al gobierno y la actual conducción del justicialismo. Su influencia en Córdoba está fuera de discusión y su delfín, el actual gobernador Juan Schiaretti, es uno de los dirigentes que más frente le hace al gobierno. A ellos se suman el salteño Juan Carlos Romero, los hermanos Rodríguez Saá, Felipe Solá y varias decenas de intendentes y legisladores.

Hugo Moyano consiguió la reelección al frente de la CGT, pero la central obrera se fracturó. El gastronómico Luis Barrionuevo con un puñado de sindicatos pegó el portazo, suma su apoyo a la dirigencia del campo y se convierte en el brazo sindical de los peronistas rebeldes encabezados por Duhalde.

Es importante hacer una pequeña aclaración, la foto de la mesa de enlace con Luis Barrionuevo resta y no suma. No es consistente hablar de la Constitución y de la República y aceptar el apoyo del gastronómico, a quien le sobran cuestionamientos acerca de su vida pública. Al sindicalista se lo menciona como quien mandó a quemar las urnas en las elecciones de Catamarca porque perdió la gobernación y el origen de su fortuna personal es un misterio muy sospechoso. El campo se equivocó y sólo Barrionuevo sacará ventaja de esa foto.

Es claro que el gobierno está más débil que antes del inicio de la crisis y también más aislado. En el peronismo la debilidad no se perdona, y por esta razón quienes estaban agazapados empiezan a comprender que su hora se acerca. En este contexto, la Presidenta está ausente y la última declaración sobre el conflicto fue la revelación que se auto tituló experta en soja y carne. Todo el protagonismo es para Kirchner pero las consecuencias las pagamos todos.

7 de julio de 2008

CUANDO LA VICTORIA ENCIERRA LA DERROTA

El gobierno ganó en Diputados y consiguió que su proyecto tenga media sanción, pero muchas veces en política ganar no es todo e importante también el cómo. La diferencia de siete votos muestra lo ajustado de la victoria y las fisuras dentro del propio bloque del justicialismo, donde hasta ahora la supremacía del kirchnerismo estaba fuera de toda duda.

El oficialismo tuvo que apelar a toda su sagacidad para imponerse, prometió beneficios, devolvió favores, convenció y presionó. El gobierno se vio obligado a introducir siete modificaciones en su proyecto durante el transcurso de la sesión para sumar voluntades. Algo más de tres meses atrás no hubiera hecho falta, y quedó en evidencia que las lealtades al kirchnerismo están más relacionadas con necesidades coyunturales que con un convencimiento ideológico. Una vez más quedó demostrado que el gobierno no admite el discenso, el vicepresidente es considerado un traidor por convocar a los gobernadores y mostrar sus diferencias; mientras que Felipe Solá fue insultado y protagonizó un extraño episodio con un empleado de la Jefatura de Gabinete.

El gobierno dejó de ser esa columna granítica invencible, y ha comenzado a mostrar grietas. Por primera vez, desde el 2003, la oposición consiguió coordinar una acción conjunta que complicó a los líderes de la bancada oficialista. El miedo como instrumento de disciplinamiento político ya no es efectivo, a Kirchner (que es Néstor) “se le puede entrar”. En el peronismo eso es síntoma de debilidad y es una condición que para el dogma justicialista no merece misericordia. Probablemente, las consecuencias de la ajustada votación del sábado no vayan a percibirse en el corto plazo, pero llegará el día en que esas facturas sean recibidas por sus destinatarios.

El viernes el Congreso salió de un sopor en el que se encontraba desde hace demasiado tiempo. Dejó de ser la escribanía oficial y difícilmente ahora vaya a volver a dormirse.

El gobierno ganó la primera batalla pero a un costo desmesurado, pero de ninguna manera resolvió un conflicto que en cualquier momento puede recrudecer. Probablemente, ello suceda en octubre cuando termina el sistema de compensaciones, que terminó siendo otro mecanismo de presión para que doblegar a los productores, que si bien puede obligarlos a vender rápidamente sus cosechas, seguramente se convertirá en un boomerang.

Los kirchneristas se apuran en el Senado para que no se enfríe el triunfo del fin de semana, mientras que la oposición pretende llevar adelante un procedimiento similar al de Diputados que requeriría más tiempo para que el proyecto llegue al recinto. Además, es probable que los senadores impulsen modificaciones para dejar su impronta en la iniciativa del Ejecutivo, lo que obligaría a volver a pasar por Diputados. Quien haya pensado que la situación se tranquilizaría con la aprobación las retenciones móviles de diputados se equivocó.

La gran pregunta es de qué manera resolverá el gobierno el conflicto que viene, cualquiera sea su naturaleza y sus protagonistas. ¿Insistirá en utilizar la misma metodología que con el campo? Estos son los interrogantes que son necesarios dilucidar a fin de analizar cómo seguirá la marcha del gobierno. La otra cuestión preocupante de cara al futuro es la figura de la Presidenta que aparece debilitada y eclipsada por su marido. Por estas horas se vuelve a hablar de cambios de gabinete, que a nadie escapa que está desgastado y necesita una urgente oxigenación. Si finalmente los cambios se producen, será más que importante quiénes reemplazarán a quienes dejen sus cargos.

La batalla aritmética la ganó el gobierno, pero la sociedad sigue crispada y con demasiada incertidumbre. La lucha política la está perdiendo el gobierno.

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