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22 de agosto de 2011

“NO SOY UN PUSILANIME”

Ricardo-Alfonsin-18-04Ricardo Alfonsín quedó segundo en las elecciones y por supuesto el resultado no lo dejó para nada conforme ni a él, ni a la Unión Cívica Radical pero como sus oponentes dice que va a dar pelea. Insiste en que la crisis del 2001 está muy presente y en una sensación de mejoría económica que percibe la gente; para explicar el triunfo de Cristina Fernández de Kirchner.

La Unión Cívica Radical ha decidido poner más énfasis en el segmento legislativo de la elección, porque es muy difícil descontar el margen de la Presidenta y van a tratar de equilibrar la cancha en la Cámara de Diputados. En este sentido hay una sensación que la candidatura de Alfonsín quedará un poco en soledad. Sin embargo, el mismo candidato considera que, después de la pelea presidencial, afirma que el segundo objetivo en importancia es tratar de incorporar la mayor cantidad de diputados posibles. 

Alfonsín defiende su alianza con Francisco De Narváez y sostiene que “no es un pusilánime” para tomar decisiones por temor a los oportunistas, en alusión que aquellos que lo criticaron luego del resultado del 14 como Federico Storani.  “Yo tomo las decisiones que creo que son las correctas”, explica el candidato dejando en claro que él lleva el timón de la candidatura.

Escuchá la entrevista completa a Ricardo Alfonsín en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

“ES IMPOSIBLE UN ACUERDO DESPUES DE LAS PRIMARIAS”

binnerEl gobernador Hermes Binner es el candidato de la oposición que más posibilidades de crecer tiene en las elecciones octubre, las primarias lo ayudaron a tener el nivel de conocimiento a nivel país que no tenía.

Binner se muestra confiado y, a diferencia de sus adversarios de la oposición, no pretende transformar la elección presidencial en una parlamentaria: “Vamos a seguir en la misma línea”, declaró en Contrapunto por FM Identidad 92.1.

Reconoce que la economía explica en gran medida el triunfo de la Cristina Fernández de Kirchner, convalidando la línea de apoyo a los ejecutivos que estén ejerciendo las distintas administraciones, haciendo la salvedad del resultado que se produjo en Catamarca.

Binner sostiene que “es impensable un acuerdo entre la oposición después de las primarias porque la ley no lo permite” pero afirma que está dispuesto a dialogar.

Hermes Binner en Contrapunto

20 de agosto de 2011

LA MADRE DE LA VICTORIA

cfkLa victoria de Cristina Fernández de Kirchner por el 50 por ciento de los votos es inapelable. Si el estreno de las primarias abiertas iba a determinar dónde estaba parado el oficialismo, queda claro que el resultado pone a la Presidenta a las puertas de la reelección y sumió a la oposición en un desconcierto de una magnitud que no estaba en sus cálculos. También se había vaticinado que la elección ayudaría a recortar acabadamente a un candidato de la oposición detrás del que presuntamente se encolumnaría el voto opositor. Sin embargo, esto no fue así porque no hay un claro segundo, sino que la contienda terminó en un empate técnico entre Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde y hasta Hermes Binner, que con apenas el 10 por ciento y cuarenta días de campaña se convirtió en la sorpresa. Es difícil que alguno de los tres pueda generar alguna sorpresa de cara al 23 de octubre, ya mostraron todo lo que tenían para ofrecer. Ricardo Alfonsín puso el apellido, el peso de un partido que, aunque más débil que en otras épocas, sigue en pie y una tenacidad envidiable. Por su parte, Eduardo Duhalde intentó mostrarse como un estadista alumbrado bajo el ala intelectual de Lula y con pergaminos de piloto de tormentas, pero que fue impotente para mantener cohesionado a ese colectivo bautizado como Peronismo Federal del que ya queda apenas un recuerdo.

Es evidente, a la vista de los resultados obtenidos por el oficialismo, que los guarismos obtenidos en la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba no fueron más que una primavera pasajera que a la postre la oposición no supo o no pudo capitalizar. Es claro que parte de los votantes de Mauricio Macri, Miguel Del Sel y José Manuel de la Sota se inclinaron por CFK; eso es claramente lo que explican los números.

Es probable que la raíz de los errores de la oposición se encuentre en la implosión de los dos polos que a principios de este año se calculaba que disputarían el poder: El Acuerdo Cívico y Social y el Peronismo Federal. Ambos grupos implosionaron y no cabe duda alguna que esta circunstancia favoreció al kirchnerismo.Atomizaron al electorado y los beneficios se los llevó el kirchnerismo. Claramente, ninguna expresión de la oposición es alternativa de poder en la actualidad.

Francisco De Narváez fue aplastado por Daniel Scioli, en parte por la fractura de la tríada que en el 2009 integró con Felipe Solá y Mauricio Macri; pero también porque su alianza con Ricardo Alfonsín fue percibida por el electorado bonaerense como un matrimonio contra natura y por eso se registraron en varias mesas votos a Duhalde y a él.

La elección volvió a marcar una tendencia que ya está consolidada y es el voto en favor de la continuidad de los oficialismos, fenómeno que hasta ahora sólo dejó de verificarse en Catamarca y en el partido de Vicente López donde sorpresivamente se impuso Jorge Macri por seis puntos al Japonés García, que ocupa la intendencia desde hace 24 años.

Pero sin lugar a dudas sería injusto explicar la victoria de Cristina Fernández de Kirchner a causa de la torpeza de la oposición de vertebrar una propuesta tentadora hacia los votantes. Al igual que parte del triunfo de Mauricio Macri se explica a través de la aprobación de su gestión al frente de la Ciudad de Buenos Aires, también es razonable inferir que ésta ha sido una razón de peso en los más de diez millones de votos cosechados por el kirchnerismo.

Sí, una vez más fue la economía estúpido. El consumo que disimula en parte los efectos de la inflación, pero también los acuerdos paritarios que les permite a los empleados en blanco tener un salario que por el momento mantiene su poder adquisitivo. La asignación universal por hijo, que a pesar de no ser universal y de haber salido por decreto, no puede negarse que redundó en una importante mejora en la calidad de vida de muchos argentinos de los niveles socioeconómicos más bajos. El campo que, a pesar de sus críticas cada vez de menor intensidad, tiene una rentabilidad más importante que en el 2009; lo que se verifica con los resultados en ciudades como Pergamino, Rauch, Tres Arroyos, San Pedro, Gualeguaychú y el interior de la Provincia de Santa Fe, Córdoba  y Buenos Aires. En todos se impuso el oficialismo cumpliéndose el vaticinio de un encuestador que meses atrás pronosticó que el voto del campo se inclinaría por el oficialismo porque “la plata la pesan”. La oposición contaba con esas voluntades, pero ese fue el escenario del 2009 y dos años después todo había cambiado. Los autos y los plasmas también ayudaron a parte de la clase media a apoyar la continuidad, apuntalada por la falta de una propuesta superadora alumbrada por la oposición; tal vez ésta sea la explicación de por qué en trece de las quince comunes de la Ciudad de Buenos Aires, donde semanas atrás arrasó Macri ahora se impuso Cristina Fernández.

No quedan dudas que la victoria pertenece a la Presidenta, ella es la responsable de un triunfo sin atenuantes. Se animó a desperonizar en parte al peronismo con La Cámpora, a ignorar a la CGT y su mandamás Hugo Moyano y a imponerle las listas a los barones del Conurbano que protestaron pero a pesar de los vaticinios ninguno sacó los pies del plato; salvo por el intendente de Malvinas Argentinas que explícitamente se pasó a las filas del duhaldismo.

El resultado electoral también dejó otra conclusión, a la sociedad argentina no le interesan la corrupción. Ninguno de los escándalos más resonantes, como puede ser el caso que tiene como protagonista a Hebe de Bonafini y a Sergio Schoklender, le ha quitado un voto al oficialismo. En este sentido el kirchnerismo se muestra blindado y el escándalo sólo anida en pequeños sectores de la sociedad. Es una mala señal que emite la sociedad argentina, que en un punto parece cambiar dignidad por algo de confort. En este sentido, una vez más como en tantas otras ocasiones, parece imponerse el roban pero hacen.

La oposición, frente al categórico resultado de la elección, quedó shokeada y realinea su estrategia en estos setenta días en reforzar el segmento legislativo de la elección. El diputado radical Ricardo Gil Lavedra declaró en Contrapunto que si la tendencia se mantiene, el oficialismo está a las puertas de conformar un poder hegemónico y por eso el partido hará campaña para no perder espacios en el Congreso. En las filas del duhaldismo también se preparan cambios, aunque todavía se mantienen bastante reservados.

Cristina Fernández triunfó con su propia receta, la victoria le pertenece a ella sola. Ahora, sólo necesita flotar hasta el 23 de octubre, su campaña tiene que ser la no campaña y la primera vuelta de la elección presidencial no le deparará demasiadas sorpresas. Su negocio ahora es el status quo.

2 de agosto de 2011

EL GRAN ELECTOR

mauricio-macri-_409x274Carlos Corach había imaginado que Carlos Menem , una vez que dejara la presidencia, se convirtiera en un “king maker”, como llaman los norteamericanos e ingleses a aquellos políticos que al borde de su retiro dejan un sucesor. No pudo ser. El mismo papel jugó Eduardo Duhalde en su forzada salida del poder aunque con mayor éxito, a pesar que hoy se arrepienta de ello. Luego de tratar de convencer sin éxito a Carlos Reutemann y concluir que José Manuel De la Sota no movía el amperímetro nacional, finalmente se decidió por Néstor Kirchner y el patagónico llegó a la Casa Rosada. A su vez, éste bendijo a su mujer para que lo sucediera.

El domingo a la noche Mauricio Macri no sólo derrotó de manera contundente a Daniel Filmus, también fue posicionado por los medios y  parte del arco opositor como el gran elector. Se convirtió en la novia que todos quieren cortejar. No es antojadizo afirmar que la pregunta que más debe escuchar el reelecto Jefe de Gobierno es a quién va a bendecir en octubre.

Eduardo Duhalde le ha lanzado decenas de guiños y Ricardo Alfonsín, para quien Macri era un límite, dejó de serlo hace tiempo. Mientras tanto, el líder del PRO mantiene la incógnita y sólo se ha preocupado en dejar claro que sigue en la vereda de en frente del gobierno; desarticulando una operación política que lo ponía cerca del kirchnerismo. Mauricio Macri ha dado muestras que no le disgusta el nuevo papel que empezó a jugar ni bien se conoció el resultado definitivo en la Ciudad de Buenos Aires. Claramente, le permite ocupar un rol destacado en una discusión de la que hubiera quedado apartado cuando decidió bajarse de la carrera presidencial.

La respuesta del Jefe de Gobierno cada vez que es consultado por el tema siempre es la misma, va a hablar con todos y se decidirá luego de las primarias abiertas del 14 de agosto. Sabe que mantener la expectativa eleva su cotización política, pero tendrá que hacer gala de sus habilidades de tiempista para que esa fortaleza no se diluya.

Las internas abiertas, que no serán internas, sincerarán la fortaleza del kirchnerismo y, supuestamente, de ellas emergerá el verdadero contendiente de Cristina Fernández de Kirchner. Y, la teoría indica que Macri jugaría a ganador dándole su apoyo al candidato opositor que quede mejor posicionado. Claro, pero esto es en teoría y es lo que deslizan varias fuentes del PRO. Sin embargo, la cuestión dista de ser sencilla y está sujeta a una gran gama de grises. Macri ha dicho que ha dejado en libertad de acción a sus dirigentes para trabar los acuerdos que crean convenientes. Así, Miguel Del Sel ya dijo que su votó será para Eduardo Duhalde y Jorge Macri, que disputará la intendencia de Vicente López, también se ha definido por el ex presidente al pedir a la justicia que lo autorice a a adherir su boleta a la del candidato presidencial. En otros distritos la preferencia ha sido similar, como por ejemplo en La Plata; salvo por la solitaria decisión de Gabriela Michetti de apoyar la candidatura de Oscar Aguad en Córdoba; allí el PRO apoya a José Manuel De la Sota. En Mendoza acordaron con Alberto Rodríguez Saá. Claramente, la mayoría de la dirigencia del PRO fue cerrando acuerdos con el peronismo disidente y, en este contexto, no parece vislumbrarse una negociación robusta con Ricardo Alfonsín aunque haya desandado el camino que llevó al candidato radical a ponerlo a Macri como un límite de su política de alianzas. Un importante error estratégico que no se explica luego de haber acordado con Francisco De Narváez. En este contexto, sería muy complicado para el jefe del PRO hacer otro acuerdo que no sea con Duhalde, cuando una porción muy importante de su espacio ya cerró con él.

La decisión de Jorge Macri de jugar con Duhalde es un dato políticode suma importancia en este tema. Además de ser un dirigente gravitante en las decisiones de su primo, fue el artífice de la alianza con Felipe Solá y Francisco de Narváez que en el 2009 derrotó a Néstor Kirchner. Conoce muy bien el Conurbano bonaerense, donde como de costumbre se librará la madre de todas las batallas. Jorge Macri es un gran tejedor de alianzas, gracias a lo cual pudo mantener acuerdos con los diputados que responden a De Narváez en la Cámara de Diputados de la Provincia a pesar de los encontronazos entre Mauricio Macri y el Colorado.

No se requiere ser avezado analista político para darse cuenta que Macri está más cerca de Duhalde que del radicalismo, como gran parte del PRO ya lo está demostrando. Por eso, es probable que la definición que hoy todo el mundo espera, de quien al parecer se ha convertido en el gran elector de la oposición, no sea tajante sino más bien que se vaya haciendo paulatinamente y un buen día Mauricio Macri y Eduardo Duhalde posen para la foto.

11 de julio de 2011

LA MADRE DE LA DERROTA

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Las victorias tienen dueños lo mismo que las derrotas, pero la diferencia entre unas y otras es que mientras por la primeras todos se pelean; de las segundas todos quieren escapar como si fueran un cáncer que consume a quien lo alcance. Derrotas y victorias siempre se explican por una multiplicidad de factores y actores. En este sentido la política es brutal, ganadores y perdedores son juzgados con esa misma vara que se mide a los entrenadores en el fútbol; donde muchas veces la historia no importa aunque esta se trate de una cadena de triunfos. La política como el fútbol es inapelable en cuanto a los resultados. En este sentido, Cristina Fernández de Kirchner es la madre de la derrota por casi veinte puntos de Daniel Filmus, aunque por supuesto el senador tiene su cuota de responsabilidad al presentarse a un electorado complejo como el porteño como un mero delegado municipal del Poder Ejecutivo.

Es claro que la estrategia del kirchnerismo en la Ciudad de Buenso Aires fue mala, confundieron imagen positiva –que en el caso de la Presidenta alcanza al 50%- con votos. Los estrategas de Olivos pensaron que a caballo de la imagen presidencial Filmus superaría el 30% y quedaría ubicado en el ballotage en una posición más cómoda.

La Presidenta apoyó su dedo real en Filmus y quedó automáticamente convertido en candidato, luego de jugar a una interna abierta con Amado Boudou –hoy candidato a vicepresidente- y Carlos Tomado, que en ese mismo acto acto fue entronizado como su compañero de fórmula.

Cristina Fernández de Kirchner le impidió a Filmus hablar el día de su entronización como delegado del poder central. Como en todos los distritos, diseñó junto con el “Chino” Zanini la lista de candidatos a legisladores y así alumbró como cabeza de lista Juan Cabandié, militante de La Cámpora. El grupo político que goza del favor presidencial y que representa la juventud que enamora a la Presidenta, pero que en estas elecciones demostró que a la hora de los votos le faltan mucha militancia y mucho barro.

La Presidenta se metió en la campaña de Filmus mucho más de lo que ahora se reconoce, porque nadie está dispuesto a ser el padre, en este caso la madre, de la derrota. Era lógico, el hombre a derrotar era Mauricio Macri, a quien Cristina Fernández había elegido como indiscutido rival para las elecciones de octubre. No caben dudas que para el kirchnerismo era más fácil confrontar con Macri que hacerlo con Ricardo Alfonsín.

Es mentira que Daniel Filmus haya hecho una buena elección, aunque su jefe de campaña el sociólogo Luis Alberto Quevedo haya tratado de imponer la idea a partir de las seis de la tarde que era el mejor resultado del Frente para la Victoria en toda su historia. Frente a la contundencia de la victoria de Mauricio Macri, que sorprendió a los propios dirigentes del PRO, el gobierno se embarcó en el esfuerzo absurdo de querer disfrazar su derrota de triunfo. La contundencia del resultado electoral hace que cualquier intento en este sentido sea un fracaso y en este marco aparezcan análisis que muestran verdadera impotencia. Es el caso del inefable Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que con bronca declaró que “pueblos tienen los gobiernos que se merecen” y, como no podía ser de otra manera, responsabilizó a Clarín, La Nación y Perfil del triunfo del PRO por haber ocultado la mala gestión de Macri. Es obvio que el ex intendente de Quilmes sólo respeta la voluntad popular cuando le es favorable al gobierno y de lo contrario merece el máximo de los repudios. Muchos dictadores a lo largo de la historia tomaron el mismo camino. Aníbal Fernández hace un juicio que asombra por su pobreza intelectual, pero enoja por su falta de respeto a la voluntad popular. Es torpe pensar que un grupo de medios periodísticos puedan arrear a los porteños como ganado. De hecho si fuera así, Cristina Fernández no tendría la intención de voto que ostenta en la actualidad que, en apariencia, le permitiría conseguir la reelección en primera vuelta.

Mauricio Macri ganó en buena ley y no sólo porque perdió Filmus, gracias a la torpeza de los estrategas de Olivos, que nunca pudieron decodificar a un distrito complejo como es la Ciudad de Buenos Aires. Es imposible e injusto no adjudicar parte de la victoria de Macri a su gestión, que al igual que otros oficialismos en el país, hoy goza de las preferencias de los votantes. Es imposible pensar que después de casi cuatro en el gobierno, con los resultados en la mano, la gestión macrista no haya sido buena; especialmente si se tiene en cuenta las características de un electorado tan esquivo como el porteño que ha demostrado que no es cautivo de nadie. En este sentido, los radicales pueden dar buena cuenta de ello con los apenas dos puntos que cosechó Silvana Giúdice.

La primera vuelta en la Ciudad experimentó una fuertísima polarización que dejó afuera de la discusión a otras agrupaciones que habían tenido una buena performance en turnos anteriores. A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las elecciones con sistema de doble vuelta, la polarización se produce en el segundo round mientras que en la primera los votantes se inclinan por los candidatos que mejor los representan ideológicamente. Es lo que no ocurrió en la Ciudad.

La principal víctima de este fenómeno fue Fernando “Pino” Solanas que no pudo llegar al 13%, aunque también hubo errores que cometió el candidato de Proyecto Sur. Sin embargo, la primera cuestión de la que no es responsable, es que una elección legislativa es muy distinta a una en la que se eligen cargos ejecutivos. Por lo general, los votantes en la primera se sienten más libres y se inclinan por expresiones que propendan a controlar al poder; en cambio tienden a ser más conservadores en el caso de las segundas. Ese fue el primer escollo que afrontó Solanas y después hubo una cadena de decisiones incorrectas que también contribuyeron a su magro resultado. Los problemas internos de Proyecto Sur no se pueden disimular y su separación del frente liderado por Hermes Binner, claramente jugaron en contra de sus aspiraciones de meterse en el ballotage. Además, Solanas no amoldó su discurso a la campaña porteña cuando decidió bajarse de su carrera presidencial. Siguió hablando de las mineras, de los ferrocarriles y no hizo hincapié con la suficiente energía en las propuestas para tentar a los porteños.

En la Ciudad de Buenos Aires se hizo añicos la idea de la invencibilidad de la Presidenta. La Cámpora lució como un grupo inexperto, poderoso siempre y cuando se encuentre bien cobijado en las polleras del poder, pero incapaz de cosechar votos en el barro de la contienda electoral. Es obvio que los intendentes del Conurbano tomaron debida nota de lo que sucedió en Buenos Aires y su resistencia con el dilecto grupo político de la Presidenta serán, a partir de ahora, más férreas.

A partir de los primeros resultados de las bocas de urna, comenzó a circular la versión que Daniel Filmus podría bajarse de la segunda vuelta. Por supuesto, por la noche, minutos antes que Mauricio Macri saliera al escenario del bunker instalado en Costa Salguero, los operadores del PRO no ocultaban su intento por instalar la especia. Filmus, por orden de la Presidenta salió a desmentir la versión rápidamente apenas comenzó su discurso cuando la tendencia de la voluntad de los porteños ya era irreversible.

A pesar de lo que los voceros de siempre del kirchnerismo dicen en público, en sus entrañas saben que es imposible dar vuelta un resultado tan contundente como el que obtuvo Mauricio Macri. La cuestión no parece ser si Filmus puede ganarle Macri en una segunda vuelta que parece tener el nombre del ganador escrita de antemano, el tema a dilucidar es por cuánto perderá el kirchnerismo. Sin lugar a dudas, se prendió una luz amarilla en el cuartel general del kirchnerismo. Es obvio que las cosas que no salieron acorde a los deseos de Olivos. Pero la derrota no sucedió en cualquier lugar, ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires que es una vidriera indiscutible de la política nacional. Es difícil pensar que el resultado de estas elecciones no vaya a tener un impacto nacional, al que se sumarán los resultados en Santa Fe y en Córdoba y lo que vaya a ocurrir en La Pampa, que luego de la renuncia de Carlos Verna la provincia está en estado deliberativo.

Ganó Mauricio Macri que ahora tendrá un papel a nivel nacional, como aquel que soñó cuando lanzó su propuesta de diálogo a todos los partidos de la oposición. En aquella oportunidad, su convite no fue escuchado y hasta fue desdeñado. De aquel entonces son las palabras de Ricardo Alfonsín señalando que Macri era un límite para trabar un acuerdo político. Ese límite parece haberse desdibujado, que en una manifestación de pragmatismo político, se apuró a darle su apoyo para la segunda vuelta.

4 de mayo de 2011

LA OPOSICION ENCERRADA EN SU PROPIO LABERINTO

MM1Mauricio Macri anunciaría de forma oficial en las próximas horas que viene su decisión de buscar la reelección en la Ciudad de Buenos Aires. El Jefe de Gobierno ya se decidió porque con la implosión del Peronismo Federal sus posibilidades de armar una alianza quedaron prácticamente reducidas a cero, no hay que olvidarse que Macri esperaba el resultado de esas mini internas para cerrar con el ganador. Además, Ricardo Alfonsín se metió en su relación con Francisco De Narvaéz, que si terminando acordando con el radical se habrá recibido de peronista hecho y derecho en eso del pragmatismo por el poder.La tercera cuestión que habría terminado por hacer decidir a Macri de abandonar la carrera presidencial, es que ni Gabriela Michetti ni Horacio Rodríguez Larreta le aseguran un triunfo en su territorio y, un resultado adverso, por supuesto aniquilaría sus aspiraciones a la presidencia.

El consultor Carlos Fara en diálogo con Contrapunto (FM Identidad 92.1) sostiene que “Macri es el mejor candidato que puede ofrecer el PRO”. No hay dudas que el escenario en la Ciudad de Buenos Aires no es sencillo y es un distrito que estará muy disputado con un Daniel Filmus en ascenso, que podría finalmente ser ungido por Cristina Fernández de Kirchner y la decisión de Pino Solanas de meterse en la pelea. Si bien Fara sostiene que la de Macri es la candidatura más fuerte que puede ofrecer el PRO, también admite que “en la primera vuelta sacará unos diez puntos menos que la elección que lo llevó a la jefatura de gobierno”.

Dejando de lado la coyuntura porteña, Carlos Fara afirma “que hoy la Presidenta tiene una intención de voto de 45 por ciento”, lo que la llevaría a ganar en la primera vuelta. “La mejor noticia para Cristina Kirchner fue que Solanas vaya a la Ciudad”, porque el temor en el kirchnerismo era que le sacara votos por izquierda. “Alfonsín se fortalece con la decisión de Macri porque es el único que tiene una estructura en todo el país aunque la candidatura de Duhalde es una molestia”, declara Fara.

En las últimas horas, en forma simultanea a conocerse la decisión de Mauricio Macri de bajarse de la carrera presidencial, corrió el rumor que el PRO habría sellado un acuerdo con el duhaldismo para respaldar la candidatura del ex Presidente y que habría una sorpresa importante sobre quien completaría esa fórmula. Por supuesto, los nombres en danza no son pocos y ninguno está confirmado.

La oposición está inmersa en un laberinto donde sobran sillas y faltan candidatos. Es una señal clara de la fortaleza que hoy tiene Cristina Fernández de Kirchner si finalmente compite por la reelección.

Carlos Fara en Contrapunto (FM Identidad 92.1)

 

30 de abril de 2011

POMPA Y CIRCUNSTANCIA

Dos mil cuatrocientos millones de personas en 180 países siguieron minuto a minuto el casamiento de William y Kate, la boda del siglo como fue bautizada por la prensa mundial y con la que la monarquía británica pretende reinventarse a sí misma.

Las crónicas hacen hincapié en los momentos de menor rigidez que el futuro Rey del Reino Unido fue capaz de llevar adelante con el rígido protocolo victoriano, como para mostrarse como un simple mortal; una persona normal que, como se sabe, es una rareza en la realeza europea y toda una excepción en la británica. Pero un camino que fue allanado por su madre la fallecida Lady Di. Sin embargo, más allá de algunas pinceladas de normalidad el rígido, aristocrático y tradicional protocolo inglés salió a relucir en todo su esplendor.

Lejos de Londres se llevó a cabo otra ceremonia, pero sin el glamour de los sombreros y de la realeza de las coronas europeas, pero con el glamour de lo doméstico: el acto de la CGT, cuyo único y central protagonista fue Hugo Moyano. Aquí la Reina Madre, a diferencia con el Reino Unido, estuvo ausente en un intento por no sacarse la foto con su más estrecho aliado; pero al mismo tiempo con su más férreo antagonista en esta etapa del surgimiento del cristinismo.

El acto de Hugo Moyano, al igual que la boda del siglo, también estuvo signado por una estricta liturgia y un rígido protocolo. El cruce de las Avenidas 9 de Julio y Belgrano fue el lugar elegido para poner en marcha la mayor demostración de fuerza que puso en marcha el líder sindical. Flanqueado por sendas gigantografías de Juan Domingo Perón, Evita y Néstor Kirchner y al pie del mítico edificio donde la líder de los descamisados hizo su mítico renunciamiento histórico. Fue un acto peronista de cabo a rabo, con toda la flema que el Movimiento supo acuñar en más de cincuenta años de existencia, muy alejado de los vientos setentistas que en la actualidad están de moda en la Casa Rosada. La liturgia peronista se respetó con el mismo celo con que los británicos llevaron adelante el relanzamiento de su alicaída monarquía.

Moyano habló durante cuarenta minutos poniendo de manifiesto que el Partido Sindical no se conforma con ser la columna vertebral del Movimiento, reclama un lugar en la cabeza. “Los trabajadores no estamos sólo para votar, también podemos reclamar algún cargo en las listas”, advirtió, pero siguiendo la más tradicional de las ortodoxias justicialistas enfatizó: “El movimiento obrero organizado ha pedido a nuestra presidenta que se presente en la elección para ser reelecta”.

El mensaje fue claro y dirigido hacia las entrañas del kirchnerismo. El sindicalismo quiere su recompensa por el apoyo desde el 2003 y dejó claro que la deuda no se salda con dinero, sino con una porción más grande de poder político. Además, Moyano fue el primer dirigente que pareció ungir la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, casi como tomando el papel de un hacedor de reyes; una figura muy difundida en las democracias europeas pero casi desconocida en la Argentina. Sin embargo, un dato que no debe pasarse por alto es no volvió a pedir que la fórmula de Cristina se complete con Héctor Recalde como candidato a vice presidente, una opción que ya parece definitivamente descartada. Ahora parece que Moyano se conforma con lugares en las listas, probablemente aspirando al 30 por ciento que históricamente el movimiento obrero reivindicó. No debe olvidarse que Moyano también es el vice presidente del Justicialismo bonaerense en ejercicio de la presidencia y, aunque resistido por varios barones del conurbano, que prácticamente no se hicieron ver en la convocatoria, hará pesar su cargo a la hora de armar las listas de candidatos que están bajo la atenta mirada y supervisión de Cristina Fernández de Kirchner.

Hugo Moyano marcó la cancha una vez más y dejó en claro que a este sindicalismo no se lo conforma con dinero y un puñado de concesiones para mantener vivo el legado del General. Sabe que es un hombre poderoso y a diferencia de otros secretarios generales de la CGT, sabe que tiene poder por sí mismo. Su gremio cuenta con 200.000 afiliados, muchos de ellos arrancados a otros gremios casi por la fuerza. Una orden suya puede paralizar el país aun cuando ninguna otra organización sindical lo acompañe. Hugo Moyano lo sabe y la Presidenta también. Ambos saben que están midiendo fuerzas y aun cuando la tensión llegue a niveles altos, los dos son conscientes que por el momento sus destinos están atados. Por eso la Presidenta que esquivó la foto con el dirigente por el que más aversión siente la clase media que ella trata de conquistar, envió a casi todo su gabinete que oficiaron de cortesanos y espectadores privilegiados de la firme demostración de poder que ensayó el camionero.No faltó La Cámpora, el grupo político que hoy goza del favor del poder ocupando lugares de influencia que la juventud sindical liderara por Facundo Moyano no puede alcanzar.

La demostración de fuerza que hizo Moyano, también se vio muy bien reflejada cuando volvió a pedir que Cristina Fernández de Kirchner le diera impulso al proyecto del diputado Héctor Recalde de participación de los obreros en las ganancias de las empresas. El momento no fue elegido por casualidad, el reclamo lo hizo justo cuando la Presidenta intenta re lanzar el siempre fallido Pacto Social en el marco del cual recibirá a la CGT y a la Unión Industrial Argentina. “El reclamo es permanente. más allá de algunas fricciones, la patronal no quiere compartir sus ganancias, pero los trabajadores respondimos con responsabilidad y la economía crece igual. Vamos camino a lograr el fifty fifty del que nos hablaba Perón”, disparó como para dejar claro que detenta una cuota de poder para nada despreciable. Es muy probable que el flamante jefe de la UIA, José Ignacio De Mendiguren, haya tomado nota de estas palabras y cuando se reúna con la Presidenta trate de buscar alguna definición sobre la cuestión.

Pero más allá de sus devaneos, la principal preocupación de Hugo Moyano es su situación judicial, que por el momento es la principal cuestión que lo desvela. En este sentido, su demostración de fuerza también debe ser interpretada en esta dirección. La imagen de José Pedraza y Juan José Zanola esposados es una foto para la que Moyano no está dispuesto a posar. Sabe que el kirchnerismo mantiene sólo lealtades funcionales y que las detenciones de sus colegas, además, lo tuvo como principal destinatario.Si bien hay causas que lo involucran directamente o a miembros de su clan que son instruidas por los jueces Claudio Bonadío y Ariel Lijo; las más importantes están en manos del controvertido Norberto Oyarbide y que las decisiones sobre las mismas no se toman en el juzgado sino en Olivos y en la Casa de Gobierno.

Astuto como sabe que tiene que ser para moverse en la política argentina, Moyano desgranó uno a uno los logros del kirchnerismo. Le rindió culto a El y dejó entrever una vez más que su relación con Néstor Kirchner era más fluida que con la Presidenta. ¿Habrá pactos pendientes que aún deben ser saldados? A veces algunas frases pronunciadas por el líder de los trabajadores así parecen dejarlo entrever. No se privó de disparar contra la oposición a quien acusó de estar compuesta por muchachos que viven en un submarino. Bueno, en este punto tal vez haya quienes compartan la apreciación del líder sindical.

Hugo Moyano hizo su gran demostración de fuerza con toda pompa y circunstancia, igual que la boda del siglo que se celebraba a miles de kilómetros de Londres y demostrando que es un flemático sindicalista que no lo van a poder conformar con poco.




19 de marzo de 2011

EL DIA QUE MOYANO SE ENFURECIO Y EL GOBIERNO TEMBLO

moyanoHugo Moyano entró al salón de la sede del Sindicato de Camioneros, donde lo aguardaban más de trescientos seguidores que entonaban cánticos amenazantes. Empezaba a escribirse el último capítulo de lo que había sido un largo día de furia, que había estallado cuando a través del sitio Centro de Información judicial, se conoció la existencia de un exhorto llegado desde Suiza donde se pedía la justicia argentina información sobre las causas judiciales que se le siguen a Moyano y a su hijo Pablo. La investigación había comenzado a raíz del descubrimiento de una cuenta en ese país por cerca de dos millones de dólares a nombre de Ricardo Depresbiteris, el dueño de la empresa Covelia que se la vincula a Moyano y a su familia.

“No tengo un carajo que ver con Covelia”, disparó contundente Moyano con el tono de como quien quiere terminar un tema que lo saca de las casillas. Era cierto, el camionero estaba furioso desde que se había conocido la intención de los suizos. Desde el primer momento creyó ver la mano del gobierno detrás de los acontecimientos y obedeció lo que su instinto le ordenaba; lanzar un paro del transporte con movilización y convocar al Concejo de la CGT para discutir si la medida de fuerza se transformaba en una huelga general. Omar Viviani una de sus más fieles lugartenientes estaba convencido que los popes de la central sindical respaldarían la medida de fuerza, “un trámite” se escuchó decir cerca del líder de los peones de taxi. Pero no fue así. Después de tres horas de deliberar, la CGT decidió apoyar a su jefe pero dejando en claro que no iba a cortar, por ahora, las relaciones con el gobierno que es lo que ocurriría si se llegaba a un paro general. Al final, no habrá paro general, movilización ni tampoco paro de transporte. El gobierno respiró tranquilo y el triunfo se lo anotó Julio De Vido, que fue el encargado de convencer a Moyano del inconveniente de tomar medidas extremas. No es un paz definitiva, sólo se trata de una tregua que únicamente el paso del tiempo y la evolución de las causas judiciales, que atormentan a Moyano y a su familia, determinará que tan sólida es.

Un análisis superficial concluiría que Moyano quedó en un posición de debilidad, pero ello no sería cierto. El camionero hizo una demostración de fuerza, que aunque no fue tan potente como se esperaba, ello no es suficiente como para sostener que Moyano está debilitado. Un detalle no menor es que la medida de fuerza sólo se suspendió, es decir que está latente y puede renacer de acuerdo con los próximos acontecimientos.

Las últimas cuarenta y ocho estuvieron plagadas de señales desde el moyanismo al gobierno, en el convencimiento que tiene su jefe que hay sectores del gobierno que, de mínima, le quieren recortar el poder que acumuló con Néstor Kirchner. La Presidenta nunca se llevó con Moyano y su predilección por La Cámpora en desmedro del peronismo tradicional profundizaron la brecha entre ambos. Inclusive, un encuestador con buena llegada a De Vido sostuvo en estricto “off the record” que el gobierno ya tiene al reemplazante del camionero al frente de la CGT. Se trataría de Gerardo Martínez, el líder de la UOCRA; cuyo sindicato hace menos de una semana obtuvo una señal en el sistema de televisión digital. Moyano sabe que desde que Kirchner falleció es mirado con recelo en la Casa Rosada, pero está dispuesto a presentar batalla. “Queremos llegar al poder, ese es el objetivo”, tronó el líder sindical entre los gritos de sus seguidores. El mensaje es claro y todo sucede en la misma semana que desde la CGT se había lanzado el nombre de Héctor Recalde como compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner, justo en el momento en que los grupo de influencia más cercanos a la Presidenta ensayan una desperonización del gobierno, que genera no pocas inquietudes y deliberaciones.

No es un dato que la suspendida movilización en apoyo a Hugo Moyano convergería en la Plaza de Mayo, a las puertas de la Casa de Gobierno. No se pensó marchar al Palacio de Tribunales o hacer un escrache en la Embajada de Suiza. Nada de eso, la idea fue la de mandar un mensaje inequívoco al gobierno que no será tan sencillo prescindir de los popes sindicales.

Es claro que la demostración de fuerza que hicieron Moyano y los suyos encendieron todo tipo de alertas en el gobierno. Por ahora, ni los unos ni los otros pueden enfrentarse en una batalla abierta porque saben que por ahora ambos bandos tienen mucho más que perder que ganar. Pero en esa demostración de fuerza que ayer ensayó el camionero también hay vestigios de cierto grado de debilidad. No puede dejarse de lado el detalle que originalmente, la conferencia de prensa que se hizo en la sede de camioneros estaba programada que se llevara a cabo en la CGT. No parece ser un dato menor, unido a la cuestión que las deliberaciones en la central obrera se demoraron tres horas y no los breves treinta minutos que había proyectado Viviani horas antes del encuentro. Es claro que si Moyano hubiera recibido un cerrado apoyo de la CGT hubiera habido paro general o, al menos, una potente movilización a Plaza de Mayo. Eso no ocurrió y probablemente no ocurra en los próximos días, pero el gobierno sabe que Moyano, a pesar de estas cuestiones, no es un dirigente que esté totalmente debilitado y no represente riesgos en el corto plazo. Ambos bandos saben que a partir de ahora sus resquemores quedaron al descubierto y tendrán que demostrar sus dotes de tiempistas sino quieren perder más de lo que puedan ganar.

En su discurso Moyano se encargó de atacar a cada uno de sus enemigos: Graciela Ocaña, el empresario Daniel Hadad, Francisco de Narvaéz, Eduardo Duahlde, Ernestina Herrera de Noble y hasta Carlos Menem. Con ellos tiene y tuvo múltiples batallas, en la que sobresale Graciela Ocaña que tal vez se haya convertido en su principal enemiga desde que ocupaba el Ministerio de Salud. Ocaña es amiga personal de la ex embajadora suiza en la Argentina Carla del Ponte y podría haberle entregado en forma privada información que vincula a Moyano con Covelia. La ex ministra y ex diputada declaró en Contrapunto que oficialmente no le entregó ninguna información mientras su amiga desempeñaba funciones diplomáticas en la Argentina. De ser así, ¿podría pensarse que la causa del exhorto suizo haya sido información que salió desde la Argentina? Es más que probable y no hay que olvidarse que en política no hay casualidades.

Al igual que el gobierno, Moyano ve a la prensa como uno de sus principales enemigos. No debe olvidarse que en el por ahora suspendido plan de lucha, se esbozó bloquear una vez más la salida de los diarios. "Para la prensa, los que conducimos una obra social somos asesinos seriales o envenenamos a la gente. También fui el ideólogo y ejecutor del crimen de Beroiz. A mi hijo Gerónimo, de 11 años, le tuve que explicar que era un invento. Me hicieron una canallada: Menem y Duhalde me metieron droga en 1989. Jamás nos opusimos a la Justicia ni impedimos que nos allanen los gremios. Tenemos bronca con la prensa, no con la Justicia", disparó. Moyano pretende que los medios no se ocupen de él, algo que es imposible siendo, como es, uno de los hombres más poderosos del país. En este sentido, está dispuesto a hacer demostraciones de fuerza como ya lo hizo. Es probable que el gobierno, como ya lo hizo, mire para otro lado. Al fin y al cabo, ambos consideran a los medios el enemigo común que impide, aunque sea un poco, frenar la acumulación de poder.

El kirchnerismo genera su propia oposición porque es claro que no la encuentra fuera de sus propios límites. Esto marca una señal más de la debilidad de las distintas expresiones del arco opositor, que hasta ahora ninguno de ello aparece como una alternativa clara de poder de cara a las elecciones de Octubre. Por eso Eduardo Duhalde admite que hasta ahora la Presidenta corre sola hacia la reelección. Aun la oposición no ha parido un rival lo suficientemente robusto que genere preocupación en el gobierno. Hoy las preocupaciones del Cristinismo están más relacionadas con la propia tropa que con los adversarios de afuera que todavía no alcanzaron la categoría de amenaza. 

1 de noviembre de 2010

EL KIRCHNERISMO POST KIRCHNERISTA

CFKLos interrogantes se agolpan, se acumulan y se superponen. Hay análisis interesados y otros verdaderamente directamente alejados de la realidad. No pocos dejaron deslizar que la desaparición de Néstor Kirchner redundaría en que la Presidenta empezara a gobernar como ella realmente quería, casi como si en todos estos años hubiera sido una especie de rehén de su marido0 que no la dejó ser quien verdaderamente es. Otros ensayan una hipotética reunificación del peronismo ahora que el antagonista de los peronistas que rompieron lanzas con el kirchnerismo ha desaparecido. Es probable que no suceda ni una cosa ni la otra y estas aseveraciones queden reservada para el mundo de los deseos.

Cristina Fernández no era una rehén de su marido, era socia de Néstor Kirchner y entre ambos había un reparto de tareas en la que Néstor se había quedado, principalmente, con el manejo de la economía y con el armado político. Ahora, el principal desafío de la Presidenta será reunificar todo en su persona, cuestión que no será para nada fácil. El modelo seguirá incólume a nadie puede caberle ninguna duda de ello, las formas seguirán confundiéndose con el fondo y unas y otras cobrarán mayor o menor relevancia de acuerdo al contexto político del momento. La Presidenta ya lo dejó bien claro en las decisiones que tomó en el velatorio del ex Presidente, usó la vara kirchnerista para que no quedaran dudas quiénes son los amigos y los enemigos. La señal fue clara y a ella se sumaron las elegantes expresiones del Canciller Héctor Timerman que con el fanatismo de los conversos no dudó en mandar a la puta que lo parió al vicepresidente Julio Cobos y a Mauricio Macri. Fue una segunda fase que había estado antecedida por el lanzamiento a la reelección de Cristina a través de la cadena noticiosa CNN, garantizando que el mensaje llegaría claro no sólo fronteras adentro de la Argentina sino también al exterior. Nadie seriamente puede pensar que Timerman haría semejante movida sin un guiño que lo autorizó.

La Presidenta necesita mantener la mística y transmitir que sigue siendo alternativa de poder, independientemente que compita o no por un nuevo periodo, si no quiere que su gobierno se debilite. En este sentido también debe dar señales claras hacia las entrañas del Peronismo y allí deberá asumir la jefatura política del partido y demostrar que tiene las riendas del poder. Kirchner podía darse el lujo de ser el presidente del Justicialismo sin ser el Presidente de la Nación porque él y su mujer eran vistos como una unidad política, por eso el gobierno de Cristina Fernández no se debilitaba. Esta situación de excepción terminó y más allá de los cargos ella deberá conducir la estructura partidaria y deberá mostrar rápidamente señales en este sentido. Por esta razón es que en una decisión perfectamente coordinada los voceros prácticamente pusieron en marcha un operativo clamor. saben que no hay tiempo que perder porque en el peronismo los vacíos de poder son ocupados rápidamente.

Tal vez el principal desafío de la Presidenta sea justamente reemplazar a su marido como estratega en el armado político, cuestión en la que ella nunca se metió y siempre desdeñó. No sólo pasa por ocupar el cargo formar de cabeza del movimiento sino también poder ser reconocida como líder dentro de la estructura. No va a ser fácil. En este sentido tal vez haya tres personas que puedan colaborar en esta tarea: el ministro Julio De Vido, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández y Florencio Randazzo; aunque éste último en menor medida y por supuesto el infaltable Carlos Zanini, secretario Legal y Técnico. Por su parte, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, es una figura más importante de la que parece. No es sólo el funcionario encargado de coordinar la logística de las apariciones presidenciales como se la ha querido hacer ver, Parrilli es el puente entre el gobierno y  las organizaciones sociales. Muchos hablan del rol que podría tener Máximo Kirchner, fundador de La Cámpora, agrupación que cada vez cobra mayor relieve. Hasta el momento no hay nada decidido pero no son pocos los que señalan un rol protagónico del primogénito de los Kirchner al lado de su madre.

La marcha de la economía es una incógnita, no porque haya un debate acerca de los ejes del modelo kirchnerista sino porque el que la llevaba era Néstor Kirchner y Amado Boudou sólo representaba un papel secundario. “Es un tema difícil porque Boudou tiene un equipo impresentable”, explica un miembro del equipo económico de Eduardo Duhalde.

Daniel Scioli ha sido uno de los nombres que más sonaron desde el fallecimiento de Néstor Kirchner junto con el de Hugo Moyano. El gobernador bajó a sus colaboradores una línea clara que consiste en archivar la embrionaria candidatura presidencial que había comenzado a asomar en las últimas semanas. La estrategia es encerrarse en la provincia y desde allí estudiar el panorama. Este es el sentido que hay que darle a las palabras de Scioli cuando dijo que él era sólo el presidente “de hecho” del Justicialismo y no dudó en encolumnarse detrás de la Presidenta. Si hay algo que el gobernador sabe muy bien es como moverse rápidamente acorde a la coyuntura política. Además, aprovechó para hacer una demostración de fuerza convocando a La Plata a todos los intendentes de la provincia. Dieron el presente los barones del Conurbano, los “rebeldes” del grupo de los ocho donde está enrolado Sergio Massa y algunos radicales. Un encuentro para expresar el respaldo a la Presidenta pero también para marcarle la cancha a Hugo Moyano y demostrarle que el dueño del territorio es él. Como se recordará la semana pasada Moyano no pudo reunir los congresales necesarios para reunir al Congreso partidario, mientras que Scioli no tuvo problemas de reunir rápidamente 91 intendentes en la capital bonaerense. La demostración del gobernador fue contundente y demostró que tiene el control del territorio, exigencia imprescindible en el justicialismo para integrar la mesa chica del poder. Ahora habrá que esperar de qué manera Moyano digiere el golpe. Por estas horas, el kirchnerismo trasunta en cómo contener al camionero porque saben que su poder creció más de lo que a muchos les gustaría, tarea que la conoce muy bien Julio De Vido pero que también llevaba adelante Néstor Kirchner. Lo que parece ser una certeza es que sería muy difícil hacer algo en contra de Moyano o sin él, ahora habrá que buscar la manera de contenerlo pero siempre manteniéndolo adentro del redil kirchnerista.

Es cierto que la posición del Peronismo Federal no parece ser la más fácil, porque muchos especulan que desaparecido su principal antagonista debieran empezar a tejer su vuelta al partido o, por lo menos, revisar su estrategia electoral de cara a las elecciones. Ese espacio ya antes del fallecimiento de Kirchner necesitaba un debate interno, algo que a partir de la semana pasada eso se ha transformado en algo urgente. En realidad el Peronismo Federal deberá esperar los próximos movimientos de la Cristina Fernández. Si como muchos sostienen el kirchnerismo dobla la apuesta como ha venido siendo su estilo desde el 2003, el espacio que lidera Eduardo Duhalde, aunque el resto lo niegue, no debiera tener mayores problemas para seguir adelante con el rumbo trazado cuando decidieron pegar el portazo del Justicialismo. Por supuesto, deberá adaptar su estrategia electoral pero en definitiva el oficialismo terminaría siendo funcional a este espacio. En cambio, si el gobierno ensaya una política de apertura y de flexibilización en esa línea que separa los amigos de los enemigos; le será más difícil a los disidentes justificar su permanencia puertas afuera del partido.

Por estas horas hay pocas certezas pero no hay dudas que las próximas horas serán cruciales para que Cristina Fernández comience a dar sus primeros pasos sola, sin contar con quien era su mejor consejero, con su ministro de economía y con el estratega política que se encargaba de cuidar las espaldas del matrimonio presidencial. Hay muchas miradas que se posan sobre la Presidenta y, como en un partido de ajedrez, todos esperan que ella mueva las blancas. Arranca una nueva era política el kirchnerismo sin Néstor Kirchner, es claro que ya nada será como era pero todavía existen muchas incógnitas para saber cómo será.

28 de octubre de 2010

UNA ECUACION CON MUCHAS INCOGNITAS

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Néstor Kirchner le dobló la apuesta a su salud y perdió. Su muerte cambia radicalmente el escenario político de la Argentina, no puede haber otra consecuencia porque falleció el hombre más poderoso del país. Desde su muerte a las nueve y cuarto de la mañana las especulaciones políticas rápidamente comenzaron a tejerse de manera cada vez más vertiginosa. Sin embargo, es muy difícil trazar un análisis más o menos preciso por estas horas porque la política argentina abruptamente se convirtió en una ecuación con demasiadas variables que aún es difícil despejar.

Cristina Fernández de Kirchner no es Isabel Perón y cualquier comparación en este sentido carece de un fundamento lógico. Pasado el shock inicial frente a su repentina viudez, la Presidenta deberá mover las piezas para imprimir su sello personal a los trece meses que le quedan a su gobierno. En este sentido a Cristina Fernández se le presentan varios caminos, uno de ellos y el que por estas horas se dice que es el probable que tome al menos públicamente y como primera medida, mantener la lógica amigo enemigo con la que el matrimonio gobierna el país desde el 2003. Modelo de acumulación de poder que el mismo Néstor Kirchner había radicalizado desde la derrota en las elecciones legislativas del año pasado. No cabe duda que la guerra desatada contra el Grupo Clarín es la demostración más tangible de la vigencia de esta estrategia. El otro escenario en el menú es que la Cristina empiece a virar su gobierno hacia una posición más dialoguista y permeable, estrategia que no sería revelada desde lo discursivo pero sí desde los hechos. Esta posibilidad implicaría un reconocimiento tácito que los números en las encuestas no venían dando bien y quienes dicen que implicaría capitalizar electoralmente la muerte del ex presidente, que como siempre sucede un hecho de estas características trae como consecuencia una ola de simpatía de la gente que es una especie de luna de miel.

No es una novedad que Néstor Kirchner y la Presidenta concebían el poder como un bien ganancial que se distribuían entre ambos, y que en ese reparto Kirchner ostentaba la mayoría accionaria basada principalmente en el manejo de la economía, el armado político y las relaciones exteriores. Ahora, la desaparición de Néstor Kirchner obligará a la Presidenta a amalgamar el poder formal que ella ostenta desde diciembre de 2007, sumando su cuota de poder real con la porción más importante de ese poder real que estaba en manos de su marido. La tarea no será sencilla, pero Cristina deberá demostrar que ella está preparada para gobernar sin el sostén de Kirchner. Por supuesto no son pocos los que por estas horas, leyendo este escenario tratarán de jugar sus fichas para lo más cerca posible de la Presidenta. Obviamente, este somero y preliminar análisis lleva indefectiblemente a ensayar lo que podría ser un natural cambio en el gabinete. No es una idea antojadiza ya que muchos ministros están muy desgastados pero son hombres puestos allí por Néstor Kirchner, que lo reconocían como su verdadero jefe político; reconocimiento que no le dispensaban en el mismo grado a la Presidenta. No sería serio especular con nombres por estas horas y mucho menos con sus posibles reemplazantes. Ahora bien, pero una de las tantas preguntas que se hacen no pocos analistas políticos es quién es la gente de la Presidenta. ¿Cuál es su equipo? Es un interrogante que flota en el aire cada vez con mayor densidad. Esta es una más de las incógnitas de esta gran ecuación en que se ha convertido la política argentina desde que Néstor Kirchner falleció en El Calafate.

La muerte de Néstor Kirchner generó sorpresivamente la irrupción del post kirchnerismo de la manera menos pensada. Comienza un nuevo periodo que ya tuvo dos hechos con un alto significado político. El primero fue generado por Hugo Moyano, uno de los dirigentes que ha agigantado su poder en las últimas horas y que sin lugar a dudas constituye una de las piezas fundamentales de este nuevo rompecabezas. Moyano hizo una convocatoria de urgencia a la CGT para invitar a los trabajadores a despedir los restos de Kirchner, no hablaba con el tono enardecido acostumbrado por los sindicalistas; vestía el traje de político, estaba arropado con el cargo de presidente del justicialismo bonaerense. Es jun dato no menor y que lo hará valer a la hora de la distribución de las cuotas de poder. El otro hecho político no menos interesante es la decisión de la Presidenta que Néstor Kirchner sea velado en la Casa Rosada y no en el Congreso donde es costumbre que se realicen las exequias de los presidentes. Así, Kirchner que vivió y murió en función del poder se despide en la cuna de los poderosos y no del lugar que hoy simboliza en la lógica del kirchnerismo la guarida de los enemigos y los traidores.

31 de agosto de 2010

LA OPOSICION TAMBIEN DEBE DOBLAR LA APUESTA

Kirchner01(1) Los principales dirigentes de la oposición de forma coordinada han establecido que el proyecto del gobierno para regular la fabricación, venta y distribución del papel para diarios termine en algún cajón del Congreso durmiendo el sueño de los justos. Desde el radicalismo hasta la Coalición Cívica, pasando por el PRO y el Peronismo Federal; prácticamente todos han salido a resistir la nueva ofensiva del gobierno aduciendo que el tema no pertenece de la agenda parlamentaria. Que es un tema que no forma parte de las principales preocupaciones que tiene la sociedad, donde como se sabe, ese ranking está encabezado por la seguridad y la inflación que cada vez más afecta el bolsillo de los trabajadores.

El diagnóstico que ensaya la oposición es cierto. El tema de Papel Prensa es percibido como un round más en la guerra entre el gobierno y el Grupo Clarín. No parece ser que el kirchnerismo esté blandiendo una bandera noble, en todo caso está utilizando a los derechos humanos como parte de su estrategia de acumulación de poder. Entre los dirigentes opositores se percibe al proyecto como una estratagema más del kirchnerismo con el objetivo de disciplinar a los diarios críticos y en especial a Clarín. Es difícil discutir el argumento cuando la idea proviene de las mismas mentes que destruyeron el INDEC, distribuyen la pauta oficial con arbitrariedad y hasta idearon la conformación de un multimedios oficialista para contrarrestar el peso del Grupo Clarín. Todos emprendimientos que fracasaron y por eso ahora Néstor Kirchner decidió, como lo hizo Juan Domingo Perón, regular el flujo de papel para, en definitiva, restringir el acceso de la sociedad a la información.

El proyecto es abiertamente inconstitucional porque viola las derechos y garantías de la Constitución y de los tratados de Derechos Humanos. La oposición también lo ha dicho y, desde luego, tiene razón. Sin lugar a dudas es la jugada más osada y grave que pretende impulsar el kirchnerismo desde el 2003. Es un avance descarado y anacrónico contra los derechos de la sociedad a informarse, a elegir a través de quién quiere hacerlo pero también una limitación a publicar las ideas a través de la prensa; uno de los derechos más arraigados en la Argentina que siempre estuvo presente en los textos constitucionales y en los ensayos que hubo antes de 1853.

Sin embargo, la oposición se equivoca si piensa no tratar el tema en el recinto de la Cámara de Diputados o se enreda en las chicanas que le va a plantear el oficialismo. Es cierto que la sociedad no está interesada por la cuestión y que ni siquiera los editores de los diarios habían planteado la necesidad de un marco regulatorio del papel para diarios, sencillamente porque hoy en el mundo sobra el papel y su importación tiene arancel cero. No hay restricciones, no hay escasez y por lo tanto no hay peligro; por lo que la intención del gobierno de regular la libertad de expresión ni siquiera puede ser disimulada con el informe presentado el martes en la Casa de Gobierno. Y, justamente, allí es donde reside la gravedad institucional de la senda que ha comenzado a transitar el gobierno que lo pone en una peligrosa cercanía con el autoritarismo. Se equivoca la oposición cuando dice que hay temas más importantes, éste es el tema central porque avanza en un campo donde la democracia debe operar como el límite natural. Y el ejercicio de ese límite está en manos del Poder Legislativo, aunque siempre existe la Corte Suprema es la instancia de última ratio.

El Congreso debe tratar el proyecto del gobierno y rechazarlo para enviar un mensaje político al oficialismo con tal contundencia que entienda que aun en la acumulación de poder existen los límites. Permitir que el proyecto pierda su estado parlamentario arrumbado en algún cajón implica esquivar un momento político, que por obra del oficialismo, requiere de posiciones indubitables.

El kirchnerismo empezó una vez más a radicalizarse en el marco del inicio del proceso electoral, y en este escenario, Néstor Kirchner no tiene intenciones de mostrarse como el líder de una era política que acusa síntomas de debilidad y de desgaste. Kirchner no sólo buscar mantener y acrecentar su poder, también sabe que debe mandar mensajes hacia la fracción del peronismo que le responde donde no haya dudas que el jefe sigue siendo él. Los destinatarios son los gobernadores e intendentes, principalmente del Gran Buenos Aires, que no puede permitir que hagan demostraciones de independencia. Como se sabe, la lealtad en el peronismo tiene plazo fijo y siempre está relacionada con la cuota de poder que conserve el líder. Por eso, Kirchner no puede darse el lujo de ser percibido con síntomas de debilidad y muchas de sus decisiones van en este sentido.

El gobierno ha puesto, una vez más, a la Argentina al borde de la crispación y Kirchner no dudará en doblar la apuesta si se anoticia que la reacción de la oposición es confusa y evasiva. Es cierto, la regulación del papel para diario no está en la agenda de la sociedad porque son de esos temas pergeñados en la Quinta de Olivos, que parecen muy alejados de la vida diaria de los ciudadanos comunes. Sin embargo, si la oposición quiere gobernar e inaugurar la era post kirchnerista debe entender que a veces los temas importantes no figuran en la agenda del gran público hasta que es muy tarde. “Lo que sucede es que no es una tema de opinión pública”, explica un encuestador analizando la estrategia de la oposición. Tiene razón, pero entonces la oposición lo tiene que convertir en uno.

El arco opositor debe dar el debate y rechazar el proyecto, porque la finalidad no es la regulación del papel para diarios, el verdadero objetivo es restringir la libertad de expresión.

15 de agosto de 2010

ANGELES Y DEMONIOS

Elisa_Carrio Elisa Carrió volvió a ser el centro de las miradas y de las críticas, acaba de pegar el portazo en el Acuerdo Cívico y Social que ayudó a fundar para hacerle frente al kirchnerismo desde la vereda del progresismo. Carrió hace de la coherencia su fortaleza y la punta de lanza de comportamiento políticamente incorrecto, que en un país tan contradictorio y con los valores por el piso como es la Argentina; la convierte en un “rara avis” frente a los pragmáticos del poder.

La Carrió que acaba de decir adiós es la misma que no dudó en el 2004 de señalar a Julio De Vido como un engranaje clave en la matriz de corrupción del kirchnerismo. No hay que olvidar que por aquel entonces, Néstor Kirchner tenía una imagen positiva superior al 70%, que la oposición estaba desconcertada frente a un gobierno que se había animado a cambiar la Corte, que le daba aumentos a los jubilados y que mes a mes hacía bajar el índice de desocupación. Eran tiempo en que Clarín hacía oficialismo explícito. Carrió no dudó en atacar al kirchnerismo justo en donde más le duele, en los negocios y en la caja. A casi seis años sus vaticinios parecen cumplirse.

Hoy, Elisa Carrió ha decidido una vez más tomar el camino del desierto en pos de esa coherencia que defiende al ultranza, el “deber ser” de Kant y su Imperativo Categórico también. Tomó una decisión largamente anunciada y se fue del Acuerdo Cívico y Social, porque no está dispuesta a convalidar una nueva versión de la Alianza y lo que podría ser una nueva decepción. Adrián Pérez explicó en Contrapunto que sus críticas están dirigidas a Julio Cobos, algo que sabido por todos, pero también apuntan a Leopoldo Moreau y al Coti Nosiglia, a quienes denomina los gerentes del radicalismo. Por supuesto, que las diferencias con Margarita Stolbizer existen y son profundas pero no tienen la misma gravedad que con los anteriores.

La nueva estrella en el firmamento radical se llama Ricardo Alfonsín y sólo él será capaz de hacer desandar la decisión que tomó Carrió. Mientras se afianza como posible candidato a la presidencia, Alfonsín sabe que en este marco su llave a la Casa Rosada pasa por cohesionar a la UCR y por sellar un acuerdo sólido con el socialismo. Así, se comprenden sus palabras cuando dice una y otra vez que prácticamente no hay diferencias entre un radical y un socialista, que “hasta nos vestimos igual” agrega para quitarle dramatismo al asunto. Alfonsín tiene sus esperanzas puestas en que el gobernador santafesino Hermes Binner sea su compañero de fórmula, idea que se analizaba antes de la salida de Carrió del Acuerdo Cívico pero que ahora cobró más potencia. Parece ser una buena alternativa para correrle al matrimonio Kirchner por izquierda.

El kirchnerismo festejó, dicen que Néstor estaba eufórico con la ruptura del Acuerdo Cívico mientras tiende lazos a los intendentes del conurbano para que vuelvan al redil, luego de varios intentos de autonomía que varios de ellos mostraron. Pero otro que se puede ver beneficiado por la decisión de Carrió es Eduardo Duhalde, porque es muy probable que si la salida de Lilita es definitiva se lanza como candidata a la presidencia. Como es lógico de suponer esto le restaría votos al radicalismo y sus aliados. Fragmentación que podría ubicar al Peronismo Federal en el segundo lugar en las elecciones a tiro de la ballotage, en lo que Duhalde sueña como la madre de todas las batallas para derrotar a Néstor Kirchner cuyo principal teatro de operaciones será, sin lugar a dudas, la Provincia de Buenos Aires.

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