5 de abril de 2012
MONOLOGO DE UN HOMBRE SOLO
5 de abril de 2011
AHORA LUIS SIRI DICE QUE NEGOCIABA SU INDEMNIZACION. POLEMICA EN CONTRAPUNTO.
Luis Siri, el delegado sindical que bloqueó la planta de impresión de Clarín concedió una entrevista a Contrapunto (FM Identidad 92.1) , luego de la cámara oculta que lo grabara solicitando más de $ 3 millones. Esta suma “compraba tranquilidad” según los dichos del propio Siri que fueron registrados en la grabación. El sindicalista hizo alarde de la capacidad de daño que tiene y la empresa lo denunció por extorsión.
El diario Clarín publicó que la fiscal de instrucción Marcela Sánchez, imputó al sindicalista en una causa por extorsión a partir de la denuncia realizada por el Grupo Clarín. En su requerimiento, según el diario, “la fiscal consigna que ‘Siri fijó el monto de su reclamo (personal) en $3.150.000 a fin de acordar su desvinculación. El imputado refirió que en caso de no darse una acogida favorable a la indemnización por él pretendida, gestionaría el bloqueo de la empresa’ ”.
El reportaje con Siri en Contrapunto fue intenso y el delegado no ahorró acusaciones a este periodista al que acusó de vago, entre otros descalificativos. A diferencia de lo que dice en la cámara oculta realizada por Clarín, donde dice que si los ejecutivos del holding toman el conflicto como una cuestión gremial se equivocan; en Contrapunto declaró que el dinero que le reclamaba al abogado de AGR era su pretensión en concepto de indemnización. Una contradicción sustancial entre sus dichos registrados por la cámara oculta, que se negó a escuchar durante el programa, y la versión de los hechos que ahora dio en Contrapunto. Parece ser que Siri no se pone de acuerdo si su pedido de más de $ 3 millones obedecía a cuestiones políticas o sólo reclamaba su indemnización. En la cámara oculta Siri parece desmentir la versión que dieron varios funcionarios del gobierno, que siempre intentaron encuadrar el bloqueo del diarios Clarín en un conflicto gremial.
Escuchá la polémica con Luis Siri en Contrapunto (FM identidad 92.1)
21 de marzo de 2011
PLAINI: “NO CAMBIO NADA EN LA RELACION ENTRE MOYANO Y LA PRESIDENTA”
La CGT ensaya una lógica que se basa en el argumento que atacar a Hugo Moyano es atacar a los trabajadores argentinos y que el exhorto llegado desde Suiza, a través del cual se piden las actuaciones que involucren al líder de la central obrera y de su hijo Pablo, es un parte de una conspiración urdida por actores internos y externos contrarios al modelo que lleva adelante Cristina Fernández de Kirchner. El razonamiento lo hace Omar Plaini, secretario general del gremio de los canillitas y diputado del Frente para la Victoria. “Estamos cansados de la calumnia y las injurias de los conspiradores de adentro y de afuera”, afirma en declaraciones a Contrapunto (FM Identidad 92.1) y al igual que su jefe incluye a Graciela Ocaña, al Grupo Clarín, a empresarios y a la Procuración Helvética de ser parte de esa conspiración para esmerilar el poder del sindicalista más fuerte de la Argentina.
El exhorto suizo alude a “artículos de prensa la atribución de contratos públicos de la sociedad Covelia SA sería el resultado de ofertas falseadas y de corrupción. Conviene precisar que Pablo Moyano, hijo de Hugo Moyano, estaría siendo investigado por un juez federal argentino por el cargo de blanqueo de dinero”. Plaini argumenta no es serio el requerimiento suizo por basarse en recortes de prensa que ni siquiera precisa de qué medios se trata.
Los suizos también sostiene que “el entorno familiar próximo de Hugo Moyano y de Pablo Moyano así como de Ricardo Rubén Depresbiteris sería también desfavorablemente conocido debido a actos violentos, tales como robo con uso de armas y tiroteo”. Los párrafos que aquí se reproducen no señalan que se ha iniciado una investigación sobre Hugo Moyano y su hijo Pablo, como también lo ha admitido el embajador suizo en Buenos Aires; pero da la impresión que la procuración suiza estaría colectando información como para decidir investigarlo o no. Plaini no duda en vincular a la Procuración Suiza en la conspiración que habría sido urdida en la Argentina pero que, de acuerdo a sus declaraciones, parecería tener ramificaciones internacionales.
En su conferencia de prensa del viernes pasado, Moyano dejó en claro que hay una lucha por el poder que se cristaliza en el intento por parte del movimiento obrero de alzarse con más cargos; no ya el 30 por ciento histórico en las listas de candidatos en tiempos de perón sino de ir más allá. En este sentido marcha la postulación del diputado Héctor Recalde como compañero de fórmula de la Presidenta y, según se rumoreó durante el fin de semana, la del mismo Omar Plaini como vice de Daniel Scioli. “Nunca hicimos un planteo de cargos ni para mí ni para Recalde”, niega con contundencia. Sin embargo, el propio en declaraciones al diario El Tribuno de Salta afirmó: "No tengo dudas que voy a ser el candidato a vice de Cristina Kirchner". No parecen ser las declaraciones de alguien que no haya estado hablando de cargos o, que al menos, no tenga un fuerte respaldo político de su jefe, Hugo Moyano.
Las declaraciones de Recalde se parecen más a una demostración de fortaleza más que a una expresión, especialmente cuando las hizo a sólo cuarenta y ocho horas del día de furia de Moyano que lo llevó a convocar un paro que no fue.
Plaini dice que la relación entre el kircherismo y la CGT se mantiene igual que desde que asumió Néstor Kirchner en el 2003, es decir que la alianza con el movimiento obrero que conduce El Negro Moyano goza de buena salud. Es más, incluso, afirma que con La Cámpora no hay ningún problema como se ha señalado en alguno medios. Sin embargo, no es tan contundente cuando se le pregunta por las razones que lo llevaron a Moyano a ordenar a tres funcionarios que le responden a que presentaran sus renuncias a los cargos que ocupan en el APE, el estratégico organismo del Ministerio de Salud que distribuye los subsidios de las obras sociales y se encuentra en el centro de la investigación de la causa por los remedios falsificados que investiga el juez Norberto Oyarbide.
Entrevista a Omar Plaini, secretario general del gremio de los canillitas, en Contrapunto (FM Identidad 92.1)
29 de septiembre de 2010
HEBE DE BONAFINI: LA BOCA DE KIRCHNER
Hebe de Bonafini lo volvió a hacer. En el marco de la la marcha de apoyo a la Ley de Medios, la Presidenta de las Madres de Plaza de Mayo pronunció un nuevo discurso en favor de la fractura. Ahora el enemigo del modelo es la Corte Suprema de la Nación, que paradójicamente reformó Néstor Kirchner cuando llegó al poder en el 2003. Acusó a sus miembros de recibir sobres, de ser cómplices de la dictadura y amenazó con tomar el Palacio de Tribunales y arrancarles el fallo en favor de la aplicación de la ley de medios. En este contexto, haber llamado “turros” a sus integrantes termina siendo casi cariñoso. No cabe duda que amenazar a un juez para que falle de acuerdo con una determinada postura es algo que está divorciado del estado de derecho y de la democracia.
No hay vueltas y hay que decirlo sin eufemismos, Hebe de Bonafini desprecia la democracia y el estado de derecho y como cualquiera con ribetes autoritarios pretende eliminar a aquellos que no concuerdan con sus opiniones o posiciones. Las palabras de Bonafini son graves por su contenido en sí mismo, que veinticuatro horas después algunos dirigentes del kirchnerismo pretenden suavizar, pero lo son más porque ella está representando el pensamiento del matrimonio Kirchner. Esto es verdaderamente lo grave y sus dichos hay que contextualizarlos en los ataques de la Presidenta al juez platense Elvio Segarra, que cometió el pecado de hacer lugar a una medida cautelar solicitada por una clienta de Fibertel, y en las declaraciones de Aníbal Fernández que llamó a los miembros de la Corte como “mentirosos con oficio”.
No hay nada espontáneo en el kirchnerismo ni en sus seguidores, todo sigue una puesta en escena cuidadosamente delineada en los despachos oficiales. Por estas horas, Néstor Kirchner debe estar añorando la Corte que Carlos Menem supo diseñar en los noventa, aquella mayoría automática siempre diligente a fallar de acuerdo con las necesidades del poder. Seguramente el hombre fuerte del gobierno debe estar arrepentido de los cambios que impulsó en otras épocas. El Kirchner de hoy está acercando a la Argentina peligrosamente al autoritarismo y de la misma manera que disciplina gobernadores, intendentes y empresarios; ahora pretende amedrentar a los miembros de la Corte con Hebe de Bonafini como mascarón de proa. ¿Cuánto tiempo pasará para desde el gobierno acusen a la Corte de golpista? ¿Cuándo los voceros de siempre intentarán equipararla con la Corte de Honduras involucrada en el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya?
El mecanismo de análisis del kirchnerismo es ciertamente simple. Todas sus iniciativas tienen por objetivo profundizar el modelo, que es la patria y aquellos que están en contra del modelo no son más que traidores a la patria. Esa es la consigna de la arenga de Hebe de Bonafini y de la Presidenta cuando embiste contra el juez Segarra. Cualquiera de disienta es un traidor al servicio de los intereses del Grupo Clarín, de los monopolios y necesariamente fueron cómplices de la dictadura. No hay lugar para posiciones equilibradas, ni para grises porque la construcción de un relato de fractura tiene el cometido de trazar una línea entre amigos y enemigos, halcones y palomas, leales y traidores.
En este clima de ruptura la Presidenta declaró, minutos antes que Bonafini amenazara con tomar el Palacio de Tribunales, que “la Argentina es un lugar más que interesante para invertir". Sus palabras no deben sonar demasiado creíbles cuando desde el gobierno se apaña a una señora que pretende echar a patadas a los miembros del más alto tribunal de justicia de la Argentina porque sospecha que su fallo sobre la Ley de Medios no va a ser de su agrado. El kirchnerismo es el principal destituyente de sí mismo y es su militante más torpe. La prueba es que no se habla de las supuestas bondades de la ley, sino que toda la movilización de ayer –armada principalmente por los intendentes del conurbano siempre ávidos de fondos- quedó totalmente empañada por la violencia de la Presidenta de las Madres de Plaza de Mayo; que también hay que decirlo es una beneficiaria de la generosidad de los fondos que administra el kirchnerismo.
La misma Corte que denostó Bonafini es la que declaró la inconstitucionalidad del indulto, de las leyes de Obediencia de Vida y Punto Final y que impulsó y que a través de los fallos Badaro I y II el Congreso discuta el 82% móvil para los jubilados. No sólo es una falta de respeto relacionar a los miembros de esta Corte con la dictadura, es irreal, mentiroso y obedece a una construcción pseudo ideológica que el gobierno pretende imprimirle a esta batalla que no tiene nada de épica y sólo busca la permanencia en el poder del matrimonio presidencial. El discurso de la jefa de las Madres de Plaza es claramente destituyente y ayer fue aplaudida por varios funcionarios y legisladores del oficialismo, lo que torna la situación más grave aún. Hasta ahora el gobierno no ha dicho absolutamente nada sobre el discurso de Bonafini, algo que parece ser lo mismo que darle un apoyo tácito. Ayer, también estuvieron las pancartas con la cara de varios periodistas; fue la segunda vez que aparecieron aunque esta vez tuvieron la delicadeza de firmarlas. Esos periodistas exhibidos en la plaza pública son los que el poder considera sus enemigos y son denostados y ridiculizados en cada programa del multimedios estatal. Es una clara manifestación del desprecio a la libertad de expresión que tiene el kirchnerismo y que día a día ponen de manifiesto sus operadores. Por eso, cuando los funcionarios del gobierno sostienen que la nueva ley de medios garantizará la pluralidad de voces es una afirmación muy difícil de creer por la sencillo razón que el oficialismo tiene desprecio por el disenso y por aquellos que piensan distinto. El kirchnerismo quiere pluralidad de voces que reproduzcan a coro el mensaje oficial y que sea la única música que suene en todo el país.
Néstor Kirchner está quemando las naves con miras a ganar unas elecciones que para las que faltan más de un año. La pregunta que hay que hacerse es ¿qué viene después? ¿Cuál es el próximo movimiento? Hoy es imposible saberlo, pero sobre lo que no hay duda es que Kirchner seguirá tensando la cuerda y el final está abierto.
27 de agosto de 2010
DE ESO NO SE HABLA
La Presidenta utilizó 72 minutos por cadena nacional para exponer el caso Papel Prensa. Cerca de una hora y media para presentar un informe confeccionado por los funcionarios que se abocaron con precisión a destruir la credibilidad del INDEC y privarnos a todos de estadísticas confiables. Siguiendo al pie de la letra la liturgia kirchnerista, el acto se presentó como un evento de características épicas con connotaciones fundacionales. El tono de la Cristina Fernández fue el de siempre, por momentos soberbio, burlón y descalificante; el estilo K en toda su expresión más allá de las equivocaciones y los furcios que muchos medios destacaron pero que no es un tema importante.
Descubrir la verdad está bien y siempre es un objetivo encomiable, pero eso no es lo que persigue. El verdadero objetivo es moldear el pasado para hacerlo funcional a intereses coyunturales, algo que raya lo perverso, en especial cuando ese pasado es trágico y está sembrado de muertos.
Nunca la Presidenta usó la cadena nacional para hablar del hambre en la Argentina, un país que produce alimentos para satisfacer las necesidades de 300 millones de personas pero que no es capaz de alimentar a 40. Tampoco la Presidenta se dedicó ni media hora para referirse a la inflación, y las contadas ocasiones que hizo alusión al tema, fue para defender la intervención de facto del INDEC y avalar las cifras de ese organismo. Pero jamás explicó por qué si la inflación es de un dígito los sindicatos cierran en paritarias incrementos salariales del 25% en promedio. No se trata de sindicatos contrarios al gobierno, son las organizaciones que dirige Hugo Moyano, uno de los principales aliados del gobierno y que esta semana fue entronizado como presidente del justicialismo de la Provincia de Buenos Aires.
La Presidenta prefiere dedicar su valioso tiempo a hablar de Papel Prensa mientras los precios siguen aumentando. Tampoco nunca dedicó una cadena nacional para explicar sus visión y sus planes para combatir la inseguridad, otro de los temas tabú que el gobierno prefiere evadir. En muy pocas ocasiones la Presidenta tuvo alguna palabra de contención hacia los familiares de las víctimas, sencillamente porque para el gobierno no es un problema, sólo se trata de una sensación amplificada por los medios. Entonces las víctimas no existen y si existen es preferible ignorarlas. La Presidenta no habla de estos temas que son de preocupación diaria de todos los argentinos, no los reconoce y por lo tanto no los soluciona. Ella prefiere dedicarse a otra agenda, relacionada con sus intereses y los de su marido; mientras el pueblo mira desde el lado de afuera como el gobierno se aleja día a día de la realidad.
La señora Presidenta tampoco usó la cadena nacional para explicar cómo su fortuna personal y la de su marido aumentó exponencialmente desde que comparten el poder como si fuera un bien ganancial. Debió haberlo hecho porque a pesar de haber sido exonerados por un juez tan cuestionado como Norberto Oyarbide, siendo la persona más importante de la Argentina tiene la obligación de explicar por qué es cada vez más rica. A Cristina Kirchner, que cada día parece estar más ajena a los problemas de los argentinos y las argentinas, eso no le preocupa. Ella no le da explicaciones a nadie y tal vez hasta se ofenda por estos cuestionamientos. Convengamos que es una visión por cierto sumamente particular del progresismo, a través de la cual el derrame de la riqueza de un país engrosa los bolsillos de sus gobernantes.
No sólo se enriqueció la pareja presidencial en estos años, también se beneficiaron con el modelo dos de sus secretarios que poseen suntuosas residencias en el sur, funcionarios, familiares y los empresarios amigos del poder. De eso la Presidenta no habla, ni tampoco lo hacen los defensores que la rodean, verdaderos profetas de la nada; siempre solícitos a descalificar, ningunear y agredir.
No es un pecado ser rico, lo que es poderosamente llamativo es que alguien se haga mucho más rico a partir de su llegada al poder. Pero Cristina Kirchner prefiere dedicar su tiempo a Papel Prensa y a Héctor Magnetto; que ahora es el enemigo público número uno del gobierno pero desde el 2003 y hasta el 2006 fue uno de los aliados del poder.
No está mal tener presente el pasado porque eso evita volver a cometer los mismos errores, pero lo que no se puede admitir es la tergiversación de ese pasado con el único propósito de ponerlo en función de los intereses personales de unos pocos.
En el acto del martes el gobierno pareció querer ocupar el lugar de los jueces, algo similar con lo que ocurre en el caso Fibertel. Así, el gobierno investiga, acusa y parece que ahora también sentencia. Nadie puede poner en tela de juicio la legitimidad de origen de Cristina Fernández de Kirchner. Nadie puede poner en duda que ganó la presidencia por una diferencia holgada, pero ello no la habilita a arrogarse la facultad de reemplazar a los jueces; porque es el punto de inflexión en que un gobierno deja de ser democrático para convertirse en autoritario. Y, desafortunadamente, este gobierno poco a poco va adquiriendo rasgos en este sentido.
El matrimonio presidencial parece entender que la fuerza de los votos actúa como un bill de indemnidad que los faculta a reinar sin respetar límites. Es peligroso pero los Kirchner parecen haber comenzado a transitar ese camino, que no es otro que el del autoritarismo. ¿Cuál será el próximo movimiento? ¿Qué sorpresa nos tiene deparada Néstor Kirchner? ¿Qué se estará planificando en la Casa Rosada y en la Quinta de Olivos? ¿Quién será el próximo blanco? No son preguntas antojadizas, surgen del pasado reciente y de la manera en que actúa el gobierno.
El intento de controlar a los medios no es una novedad en el gobierno, pero se exacerbó desde el resultado de las últimas elecciones porque Néstor Kirchner está convencido que a ellos se debió su derrota. Por eso, al principio de su mandato trató de seducirlos, objetivo que consiguió durante algún tiempo, después utilizó la publicidad oficial para premiar y castigar; método aún vigente. Intentó formar un multimedios con fachada privada para que operara de contrapeso a los medios independientes, pero nadie los lee porque la gente no es tan crédula como el gobierno sostiene. Tampoco resultó, entonces ahora decidió directamente destruir a la prensa independiente para uniformar el relato y que el discurso sea un monólogo sin fisuras. Desafortunadamente, todo hace presagiar que se vienen tiempos peores.
La gente ve como el sueldo se lo come la inflación, es presa de una delincuencia cada vez más violenta y en muchos casos no tiene sus necesidades básicas cubiertas. Pero la Presidenta no tiene tiempo para esos temas, está dedicada a cuestiones más importantes como Papel Prensa. De eso no se habla.
22 de agosto de 2010
EL KIRCHNERISMO AL ATAQUE
El matrimonio presidencial encontró un nuevo método de escarmiento, la utilización de la ley para adecuarla a sus necesidades coyunturales y derribar al enemigo de ocasión. Esta es la explicación que se esconde detrás del decreto de la caducidad de la licencia de la proveedora de internet Fibertel, empresa perteneciente al Grupo Clarín. De esta manera, la ley deja de ser ley para convertirse en un simple instrumento funcional a los caprichos del poder. No sólo queda desnaturalizada en su letra y en su espíritu pasa a ser una herramienta de opresión.
Los Kirchner no utilizan la ley para regular derechos y obligaciones como es la función de cualquier norma, la moldean a su gusto sólo con el objetivo que sirva como excusa para explicar sus necesidades. La sanción no emerge de la ley, la sanción es la meta y la ley sólo se utiliza como excusa. Claramente, es un síntoma que el gobierno se cierra cada vez más y avanza sobre las libertades civiles.
El gobierno sostiene que Fibertel se encuentra en una situación irregular desde años y que esa y no otra es la razón por la cual decretó la caducidad de su licencia. Entonces lo que no se entiende es por qué el gobierno toleró durante todos estos años las supuestas irregularidades de la controlada de Clarín.
Fibertel tiene más de un millón de usuarios y sus responsables sostienen que la empresa crecía a buen ritmo. Era una tenaz competidora de Teléfonica y Telecom, que a través de Speedy y Arnet también prestan servicios de internet. La decisión del gobierno, en su ciega guerra que libra contra Clarín, favorece la concentración en un mercado donde existía la competencia y ninguna licenciataria podía ejercer una posición dominante. Sin lugar a dudas una situación cuyos beneficiarios eran los clientes. A partir de la decisión del gobierno comienzan las dudas sobre la capacidad de absorción de los clientes de Fibertel y de qué manera se verá afectada la calidad del servicio. Además, hasta ahora no hay respuesta acerca de lo que sucederá en aquellas plazas donde la subsidiaria de Clarín era la única prestataria.
El kirchnerismo parece estar embarcado en la madre de todas las batallas en la guerra que libra contra Clarín, cuyo capítulo central se escribirá el martes cuando en la Casa de Gobierno se presente el informe sobre Papel Prensa, y tal vez, como indican los rumores la Presidenta anuncie la intervención de la compañía. El gobierno gobierno quiere ver a Héctor Magnetto tras las rejas y en su torpe estrategia muy probablemente lo termine convirtiendo en un mártir y abroquelando a la oposición. Por estas horas se trabaja en la Casa de Gobierno para que en el acto del martes todo el arco político oficialista esté presente y también asistan los empresarios. Las invitaciones son una excusa, lo que hay en realidad son presiones para armar un nutrido auditorio que presencie lo que se parecerá más a una ejecución que a un acto institucional para desentrañar la verdad de la época más negra de la Argentina. Una vez más los Kirchner planean degradar la lucha y el respeto por los derechos humanos rebajándolos a meros instrumentos funcionales a sus propios intereses. Es claro que en su obsesión por liquidar el disenso el gobierno no trepida en llevarse puesto todo y a todos.
Lo que se esconde detrás de todas las embestidas del gobierno es que el kirchnerismo quieren que los argentinos pienses como ellos quieren y les convenga. Es decir, que consuman el relato de la realidad que sus comisarios políticos construyen y que como mansos corderos acepten lo que denominan “modelo” sin cuestionamientos. No es otra cosa que la rendición incondicional. Néstor Kirchner planea en convertirse en esa suerte de Gran Hermano que todo lo veía en la novela 1984 de George Orwell. El proyecto kirchnerista requiere que no haya fisuras y que cualquier signo de rebeldía sea rápidamente sofocado. Es obvio que al gobierno ya no le alcanza con controlar la caja y distribuir fondos en relación a la lealtad de gobernadores e intendentes. Ahora, es necesario controlar el pensamiento y la opinión del pueblo. Es la lógica del pensamiento único, uniforme y gris. Así, en su módico análisis creen que mintiendo y falseando la realidad los argentinos se conformarán con algún aumento de salario, cómodas cuotas para comprar plasmas y fútbol para todos; una recete que creen infalible para seguir en su desenfrenada carrera de acumulación de poder. Pan y circo, una forma de despreciar la inteligencia de un pueblo y de ningunear sus aspiraciones que ya fue inventada por los romanos. Los Kirchner están decididos a ir por todo pero es probable que al final del camino terminen por llevarse una desagradable sorpresa, como les sucedió a los decadentes emperadores romanos.
11 de septiembre de 2009
NADIE FUE
La irrupción de unos 200 inspectores de la AFIP en la sede central del Grupo Clarín que debe tomarse como una clara persecución del gobierno a un medio de comunicación. También hubo inspecciones al Grupo Vila y a la Rural, que maneja el diputado Francisco De Narvaéz.
El jefe de la AFIP Ricardo Etchegaray salió a desmarcarse del papelón a través de una carta que le envió a Ricardo Kirchbaum, editor general del diario, haciéndole saber que no había ordenado ese operativo. El Jefe de Gabinete también salió a sostener la línea argumental de Echegaray, afirmando que el organismo recaudador no tuvo nada que ver y que alguien que lo había pagado y se va a despedir a los responsables; aunque afirmó que se trata de una operación política. Algunas horas más de la declaraciones de Fernández se supo que la AFIP despidió a el director regional metropolitano, Andrés Vázquez, y el director regional de la zona sur, Sergio Mancini; quienes aparentemente habrían estado al frente del operativo que Etchegaray dice que no ordenó. Varias versiones señalan que ambos funcionarios no son de carrera y que habrían sido nombrados en sus cargos hace tres meses por el propio Echegaray. Es decir, que de esta manera, la hipótesis de la operación política señalada por Aníbal Fernández pierde entidad, a menos que desde el gobierno se armen operaciones políticas contra el mismo gobierno.
Una vez más queda claro que el gobierno no tiene límites y no duda en exhibir su poder. Por la noche, se conoció que la Presidenta estaba “consternada” en Olivos como si fuera una mera espectadora y no quien lleva las riendas del país. La Presidenta no debe estar consternada tiene que pedirle la renuncia a Echegaray porque si es cierto lo que el funcionario sostiene en la carta que le envió a Kirchbaum, queda claro que no es capaz de imponer su autoridad a los inspectores del organismo. Si el operativo de ayer, contrariamente a lo que ahora sostiene el gobierno, fue efectivamente ordenado por Néstor Kirchner –como sostienen en Clarín- también debe irse porque no se puede utilizar un organismo tan importante como la AFIP para perseguir a aquellos que el gobierno considera sus enemigos. La cuestión reviste una gravedad inusitada porque se está utilizando a uno de las instituciones más importantes del Estado como una fuerza de choque del gobierno. Suponiendo que el Grupo Clarín hubiera evadido impuestos, si fuera estuviera en una buena relación con el kirchnerismo, como de hecho lo ha estado hasta hace menos de un año, cabría preguntarse si en ese caso el gobierno hubiera hecho la vista gorda frente a los incumplimientos. Con lo que se desprende que el pago de impuestos, al cual estamos todos obligados, se convertiría en una cuestión arbitraria decidida por la mayor o menor cercanía del contribuyente con el poder. Es grave y serio. A nadie escapa la guerra que están disputando el gobierno y el Grupo Clarín que terminó por explicitarse luego del frustrado intento del multimedio por adquirir Telecom, en medio de la discusión por el controvertido proyecto de la ley de medios.
La Argentina está crujiendo por los cuatro costados y la tensión es cada vez más grande. Los Kirchner están decididos ha convertir esa frase emblemática que repiten desde 2003: “Vamos por todo”. Por eso, el kirchnerismo pelea cada batalla como si fuera la última y el país poco a poco se va convirtiendo en un campo arrasado. Si al mundo le quedaba alguna duda sobre la Argentina, las fotos publicadas en los principales medios de comunicación de inspectores persiguiendo a un grupo periodístico, nos saca definitivamente de cualquier consideración de entrar en alguna agenda de inversiones. Por el contrario, nos pone al tope de la consideración de Venezuela que hace mucho dejó de jugar en la liga de las naciones que progresan.
No se trata de defender a Clarín, sobre el que pesa no pocos cuestionamientos sobre su conducta empresaria, pero la torpeza del kirchnerismo lo está convirtiendo en el adalid de la libertad de prensa de la Argentina. Pero bajo ningún concepto puede avalarse la utilización de los organismo del estado para perseguir a los que disientan con el gobierno. Esta acción implica un punto de inflexión en el accionar del gobierno, porque nunca como ayer el kirchnerismo demostró el desparpajo inaudito en utilizar los recursos del Estado para perseguir a sus ciudadanos. Además, no hay que olvidar que al operativo en contra de Clarín se suma los realizados a las empresas de Daniel Vila, que la semana pasada tuvo expresiones durísimas contra el gobierno y el proyecto de medios oficialista y contra el diputado Francisco De Narvaéz que derrotó a Kirchner en la provincia de Buenos Aires en las últimas elecciones. No cabe duda que el coctel es explosivo: persecución de medios de comunicación y de dirigentes opositores.
Ricardo Kirchbaum contó en Contrapunto que los inspectores manifiestamente apoyaban el proyecto de ley de medios, y que varios de ellos recomendaron preguntarle a Kirchner sobre el operativo. A medida que pasan las horas y se van conociendo distintos detalles del episodio, va quedando claro que el operativo de ayer fue ordenado por Néstor Kirchner y que la su mujer, la Presidenta, habría estado ajena. Kirchner continúa desgajando la imagen de su mujer que una y otra vez parece obligada a ocuparse de hacer anuncios que presenta como fundacionales y que después se implementan a medias o directamente pasan al olvido. Una vez más utilizando la cadena, Cristina Fernández anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para despenalizar el delito de calumnias e injurias. Sin lugar a dudas, una decisión que debe ser apoyada pero a menos de 24 horas de sucedido el apriete de ayer no parece muy sincero, y se parece más bien a una estrategia para tratar de amortiguar las consecuencias políticas de la polémica generada en el día de ayer.





